Política / Sociedad

Mercedes D’Alessandro: “El cuidado es fundamental para la economía, el problema está cuando sólo lo realizan las mujeres”

La directora de Economía, Igualdad y Género participó del conversatorio virtual “El valor de los cuidados”, organizado por la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Gobierno, Derechos Humanos, Trabajo y Justicia y coordinada por la responsable del área de Promoción de la Equidad de las Mujeres de la subsecretaría de Igualdad de Oportunidades, Julieta Rivera.

El objetivo del encuentro fue reflexionar sobre la importancia del trabajo doméstico y de las tareas de cuidado para la economía, a propósito del informe “Los cuidados, un sector económico estratégico. Medición del aporte del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado al Producto Interno Bruto”, elaborado por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género.

“Las tareas domésticas y de cuidado son un pilar de la economía. Se trata del sector más importante, comparado con el resto de las actividades. Para darnos una idea de ello, podemos mirar qué pasó en estos dos últimos años: antes de la pandemia, estas tareas representaban casi el 16% del PBI, a partir de la pandemia, pasó a ser el 21,8%. Es decir, mientras la economía caía, los cuidados se potenciaban. Esto ocurrió en todo el mundo”, resaltó D’Alessandro.

“Los estereotipos de género representan un obstáculo en el desarrollo económico”, apuntó Rivera. La Directora de Economía, Igualdad y Género lo desarrolló: “Las mujeres son mayoría en los sectores más informales de la economía y son quienes, históricamente, se ocupan de las tareas de cuidado. Fueron las más afectadas por la crisis generada por el Covid-19; en las mujeres jóvenes el impacto fue aún mayor”.

Además, resaltó que el incremento de estas tareas durante la pandemia hizo que las mujeres no puedan compatibilizar los cuidados con el trabajo o con el estudio y explicó que ellas “tuvieron una caída histórica en la actividad y son quienes están teniendo una recuperación económica mucho más lenta que los varones”.

“Es decir: muchas mujeres no pudieron compatibilizar los cuidados y las horas que podrían usar para buscar trabajo o trabajar fueron aplacadas con las tareas de la casa, el cuidado de niñas, niños, adultos mayores. Pero también, porque las ramas de actividad más informales están feminizadas y, en cambio, los sectores más dinámicos son los masculinizados”, agregó.

Por otra parte, se refirió al valor que tiene para la sociedad el trabajo doméstico no remunerado y de las casas particulares. “Las tareas de cuidados generan riqueza, porque activan todo el tejido productivo. En este sentido, el cuidado es fundamental para el desarrollo de un país; el problema está cuando solo lo realizan las mujeres”, insistió.

“El Estado puede contribuir a distribuir mejor estas tareas en los hogares, proponiendo políticas públicas equitativas para aliviar el peso: construyendo jardines o guardería, por ejemplo, para sumarles a ellas tiempo. El tiempo que necesitan para formarse, descansar, trabajar”, cerró.

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