Economía

El vino tuvo un boom de ventas durante la cuarentena del año pasado: ¿se puede repetir el éxito este año?

Las respuestas no son alentadoras para el mercado vitivinícola. Según el Centro de Estudios Económicos de Bodegas de Argentina, la causa fundamental que explicó el aumento del consumo durante 2020 es que “se hizo a costa de una fuerte caída de precios y de facturación”, que será muy difícil repetir este año.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el año 2020 se consumieron 57 millones de litros más que el año anterior. Sin embargo, la caída en el consumo se había acentuado a partir del año 2016, agravándose en el 2018 donde se tocó la menor cifra histórica de 18,7 litros. Pero durante 2020 se revirtió la tendencia, con un consumo per cápita que alcanzó los 21 litros.

Para Martín Hinojosa, presidente del INV, “las nuevas propuestas de envasesproductosprecios competitivos y nuevos sistemas de ventas han contribuido a mejorar el consumo y acercar a los jóvenes”. El año de la pandemia se convirtió así en el año del crecimiento del consumo de vino, pero ¿puede sostenerse esta tendencia?

¿Qué puede pasar este año?

El gran volumen de vinos embotellados vendidos en 2020 se concentró en precios por debajo de los $300 la botella, que representa el 87% del consumo total de vino embotellado. Sin embargo, la expansión de la facturación se ha visto en los segmentos de precios superiores a los $300, que representan el 13% del volumen total. “Claramente esto no alcanza a compensar la pérdida de facturación de la franja más baja”, detalló el estudio de Bodegas de Argentina.

“Los salarios continuarán su caída de tres años frente a niveles de inflación elevadísimos; el tipo de cambio se retrasará en relación con la inflación; el financiamiento al sector privado seguirá siendo muy escaso y “los incentivos a la inversión se presentan muy negativos”, advirtió el informe.

En el mismo sentido, aclaró que aunque el aumento del volumen acumulado al mercado interno sigue superando a los del año anterior ya los saltos son más bajos y es seguro que se irán acotando a medida que avance el 2021, debido a que “las condiciones de mercado no permitirán las estrategias que vimos en 2020″.

Por un lado, porque los precios locales son los más bajos de los últimos años y si se tiene en cuenta la tendencia histórica de en el mercado doméstico, cada vez que esto sucede le quita atractividad a ese mercado y terminan siendo las compañías grandes, donde la escala licua los costos fijos, las que pueden competir en esas condiciones, de acuerdo con el análisis del estudio de Bodegas de Argentina.

En el mismo sentido, cuando esta situación se presenta, en las compañías más chicas la venta de vinos de gamas más altas no llega a compensar las pérdidas de los de menor precio.

En este contexto, otra de las preocupaciones de la industria vitivinícola es que “se premiumiza la pirámide de precios, pero cae la facturación”. En los últimos cuatro años se ha expandido la facturación en categorías más elevadas de precios, pero este fenómeno ha sido una forma de compensar la baja o nula rentabilidad de las categorías bajas de precios, lo que no podría suceder en la situación actual. Además, esa caída de facturación deteriora la capacidad competitiva de las bodegas.

“El fuerte deterioro de rentabilidad de los últimos años de la venta de vino embotellado en el mercado interno ha empujado a las bodegas a posicionar su portfolio de vinos en categorías de mayor precio aunque esta estrategia de premiumización no alcanzó para aumentar la facturación que ha caído a razón de 4,9% anual desde el año 2017. Hoy las bodegas se encuentran con menor facturación y mayores costos luego de hacer esfuerzos por vender vinos más caros”, alertó el estudio.

Como si fuera poco, un menor tipo de cambio quita incentivos a exportar, advirtió el sector. En los últimos tres años un mejor tipo de cambio fue la clave de una reversión de las tendencias de exportación. De esta manera, la caída de ingresos del mercado interno las bodegas lo compensaron con mayor facturación externa, pero según el estudio “2021 tendrá un retraso cambiario lo que podría revertir la tendencia anterior”, y “tanto en lo coyuntural como en lo estructural se perderán incentivos a exportar”.

Tampoco los pronósticos macroeconómicos son positivos para el sector. “Todo indica que en 2021 como consecuencia de la prolongación de la pandemia y la delicada situación macroeconómica del país las variables que más influyen en el sector vitivinícola se deteriorarán”, advirtió Bodegas de Argentina.

“Competitivamente el vino se encuentra en una encrucijada pues baja el precio con lo cual reduce margen y disminuye el volumen vendido con lo cual el resultado natural de las bodegas en estas franjas de precios es disminuir la rentabilidad del negocio”, completó la entidad.

Fuente: TN

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