Nación

En el Gobierno dicen que nunca existió la idea de pelear con el campo

En la Casa Rosada sostienen que el Presidente nunca dijo que subiría las retenciones y que sólo lo mencionó como una de las herramientas del Estado.

“No hay que hacerle caso a los profetas del odio”. La definición a la que apeló este lunes el Presidente tuvo como destinatarios a lo que publicaron algunos medios de comunicación que se hicieron eco de la advertencia que le envió al campo, cuando pidió “que no trasladen a los argentinos los precios internacionales” de los alimentos y avisó que estaba dispuesto a recurrir a “dos herramientas que preferiría no usar”, como son la posibilidad de “subir las retenciones o poner cupos y decir esto no se exporta”. El enojo de Alberto Fernández obedeció a que, según creen en el Ejecutivo, sus palabras fueron tergiversadas y plantearon una pelea con el campo que no fue tal y que en un año electoral la Casa Rosada prefiere evitar.

Este es el escenario sobre el que el Gobierno se posiciona para explicar po por qué la promesa de que por ahora no se subirán las retenciones ni intervenir en los mercados no implica “una marcha atrás”. “Fueron malas interpretaciones de los medios. Ni antes dijimos que las íbamos a subir, ni ahora nos ‘comprometimos’ a no subirlas, sólo que es una herramienta”, decodifican en Presidencia, aportando matices a la frase de Alberto F. pero sin descartar por completo ninguna alternativa en su objetivo de frenar la suba de los alimentos.

En rigor, el mensaje había sido duro, casi sin margen para malas interpretaciones: “El Estado sólo tiene dos canales para resolver el problema, dos herramientas que preferiría no usar: subir las retenciones (que en este momento están acotadas) o poner cupos, decir esto no se exporta. Y no hay mucho más tiempo para que decidan”, indicó, en respuesta a la consulta específica de Página/12 respecto a qué pensaba hacer para frenar los aumentos.

En su encuentro con la Mesa de Enlace, 72 horas más tarde, en privado el Presidente les aseguró que había sido “mal interpretado” y negó cambios.

Esta aclaración fue contada públicamente por las autoridades del agro y refrendada por el ministro de Agricultura, Luis Basterra.

Sin ninguna gestión en el medio que haya cambiado la situación, la reunión con un interlocutor apabullado por la advertencia pareció ser el objetivo central. Algo de eso se desprende de la explicación que dio Basterra en la entrevista con Clarín: “Lo que (Alberto) dijo es que tiene que sensibilizarse de la manera que se sensibilizó hoy, en la que demuestra su actitud de diálogo para poder interpretar la dificultad”.

Más allá de la simplificación, que los ruralistas optaron por aceptar -y repetir- para descomprimir tensiones, se esconde la estrategia de tira y afloje del oficialismo. Ya ocurrió semanas atrás con los aceiteros, un conflicto que tuvo final feliz, que redundó en un fideicomiso resaltado por el jefe de Estado, una negociación que es puesta por un importante vocero del Gobierno como un caso emblemático para relativizar las idas y vueltas. “Hasta que no vieron que se iban a tomar medidas duras, no se sentaron. Nos pusimos firmes y ellos solitos lo resolvieron. Son las reglas de la política”, expone ante Clarín.

Probablemente, en la intimidad, la medida nunca estuvo sobre el menú de opciones inminentes del Presidente, quien en su pasado como jefe de Gabinete y también durante sus años como dirigente opositor, supo desplegar sus ideas en los medios de comunicación con una innegable pericia y eficacia. Sabe el peso de las palabras que pronuncia un Presidente y la oportunidad que le abre para torcer una negociación.

La inclusión de la Mesa de Enlace en el Consejo Económico y Social que tendrá a Gustavo Beliz como coordinador no es casual. Hay quienes señalan al funcionario como un interlocutor que desde su perfil bajo ayudó a que no avance el conflicto.

Fuente: Clarín

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