Internacional

Los antivacunas complican a los gobiernos de Italia y Francia y podrían impedir la «inmunidad del rebaño»»

En Francia el ministro de Salud aseguró la lentitud en los procesos de vacunación es una estrategia para poner convencer a la población de que se vacune.

En medio del fuerte rebrote de coronavirus en Europa, la logística para aplicar las vacunas sumó un otro obstáculo que puede complicar las estrategias de los gobiernos de Francia y de Italia. Se trata de los movimientos «anti» que con su negativa a inyectarse un antídoto contra el Covid-19 ponen en jaque la inmunidad del rebaño.

La suba de casos y muertes podría superar a la primera ola de coronavirus y las campañas de vacunación comenzaron a un ritmo menor al esperado, sobre todo en Francia. Luis Pasteur fue unos de los precursores de las vacunas, sin embargo en su patria casi el 60% de las personas rechaza el antídoto contra el Covid-19.

Desde el gobierno galo anunciaron el proceso de inmunización iba a ser más parecido a una «maratón» que a un «sprint», aunque por el momento la nación que preside Emanuel Macron está lejos de alcanzar una velocidad aceptable.

No es por falta de insumos, sino que el lento avance se debe a la desconfianza que existe en casi dos de cada tres franceses frente al antídoto. Los índices más altos de aceptación están en las personas mayores, quienes más peligro corren frente al virus.

Hay quienes acusan al gobierno de complacer a los antivacunas: en los primeros cinco días desde que comenzó la campaña tan solo 332 personas se habían inmunizado contra el Covid de Pfizer.

El gobierno pretendía vacunar a un millón de adultos mayores en enero y para ello necesita llegar a más de 30 mil personas todos los días. Ante la lentitud del proceso el ministro de Salud Olivier Véran aseguró que se trata de una estrategia deliberada para poner en marcha una campaña de información y convencer a la población de que se vacune.

Los científicos calculan que es necesario tener más de un 70% de la población de un país vacunada para lograr la inmunidad del rebaño y por eso sobrevuela la duda de qué sucederá si finalmente hay un alto número de personas que se niega a aplicarse el antídoto.

En Italia la primera persona en recibir la vacuna fue Claudia Alivernini, una enfermera que trabaja en Roma. A las pocas horas recibió todo tipo de amenazas en las redes sociales.

En 2017 el gobierno obligó a los padres y madres a vacunar a sus hijos contra 10 enfermedades tales como el sarampión o la poliomelitis, luego de que bajara la cantidad de aplicaciones en los últimos años. Son enfermedades que se consideran «extinguidas» en la mayor parte del mundo en tanto y en cuanto continúen las campañas.

En Italia el 38% de los habitantes desconfía de la vacuna contra el Covid y por eso en Turín sancionaron a un médico que había viralizado en redes sociales noticias falsas sobre el antídoto. De todas maneras el primer ministro Giuseppe Conte aclaró que la vacuna no será obligatoria.

En los últimos años la lucha antivacunas estuvo encabezada por el ex ministro del Interior y senador Matteo Salvini, líder de la Liga, una agrupación de extrema derecha.

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