Internacional

Hace 300.000 años ya usaba el fuego para fabricar herramientas

Investigadores del Instituto de Ciencias Weizmann sostienen que los homínidos pudieron haber tenido una buena comprensión de los efectos de calentar la piedra antes de descascararla en hojas.

Los homínidos sabían cómo usar el fuego y también desarrollaron tecnologías sofisticadas para fabricar herramientas. Así lo determinó un estudio de investigadores del Instituto de Ciencias Weizmann, que permitió concluir que pudieron haber tenido una buena comprensión de los efectos de calentar la piedra antes de tallarla en hojas, e incluso pueden haber usado diferentes temperaturas para crear diferentes tipos de herramientas. Los hallazgos de esta investigación aparecieron en Nature Human Behavior.

Los antiguos homínidos, que vivían en la cueva Qesem, un sitio en el centro de Israel, dejaron decenas de miles de herramientas de piedra. Estas herramientas están hechas principalmente de pedernal, un material que está disponible en ese país, y fueron producidas en un proceso llamado tallado; es decir, usando otra piedra o herramienta para descascarar piezas, afilando un borde afilado.

La cueva Qesem fue excavada por el profesor Avi Gopher y sus colegas en la Universidad de Tel-Aviv. Los hallazgos en la cueva datan de hace entre 420.000 y 200.000 años, el Paleolítico Inferior, y está asignada al exclusivo Complejo Cultural Acheulo-Yabrudian.

En algún momento entre 300.000 y 400.000 años atrás, la presa principal que estos homínidos cazaban cambió de elefantes a gamos. Eso hizo necesario un cambio en el juego de herramientas utilizadas hacia artefactos más finos.

La pregunta formulada por el grupo de investigación de Weizmann fue si los antiguos habitantes de la zona podrían haber usado fuego para templar el pedernal antes de tallarlo. Grupos mucho más tardíos –de hace menos de 100.000 años- dejaron evidencia de haberlo hecho, ya que eso hace que la piedra sea más fácil de moldear. En sitios tan antiguos, en cambio, por lo general casi no queda materia orgánica que pueda dar a los investigadores evidencia concluyente del uso del fuego.

El primer desafío al tratar de comprender si el pedernal de las herramientas encontradas sufrieron algún cambio estructural, como el que puede producir el fuego, explicó Filipe Natalio, de la Unidad de Arqueología Científica del Instituto. La estructura del pedernal en bruto puede variar de un sitio a otro y de una pieza a otra, dependiendo de las condiciones geológicas en las que se formó. Y las huellas del calentamiento pasado en la roca sólida serían en su mayoría microscópicas o más pequeñas, básicamente invisibles. Para abordar este obstáculo el equipo recurrió a una técnica conocida como espectroscopia Raman.

Cómo se hizo el estudio

El grupo primero recolectó pedernal de áreas cercanas a la cueva Qesem, así como de otros lugares del país. Después de calentar las piezas de pedernal a diferentes temperaturas y enfriarlas nuevamente, los investigadores las examinaron con las herramientas en el laboratorio de espectroscopía, que revelaron la composición de estas rocas hasta su estructura química y molecular.

El grupo de investigadores recurrió a técnicas de inteligencia artificial y evaluó las temperaturas a las que los primeros humanos calentaron los antiguos pedernales tallados por el modelo que había creado originalmente.

La comparación de tres tipos diferentes de artefactos de pedernal reveló tres rangos de temperatura únicos, uno para cada tipo. El primer tipo, que los científicos llaman tapas de olla, eran fragmentos pequeños, mellados y astillados, y el análisis mostró que habían estado expuestos a fuego lo suficientemente caliente como para hacer que los trozos de pedernal salieran volando por sí mismos.

El segundo tipo de piezas se conocen como copos; y el tercero son las hojas: herramientas más grandes, parecidas a cuchillos, con un borde largo y afilado y un borde más grueso y frontal donde se pueden sujetar.

Las escamas, herramientas de corte esencialmente más pequeñas que las cuchillas, se habían tratado en un rango de temperaturas relativamente grande mientras que las cuchillas se habían calentado a temperaturas más bajas (unos 200-300 grados, ajustes de horno de bajo a medio) y el rango de temperatura que tenían sufrido fue mucho menor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *