Política

Cambiemos apela el fallo que valida las sesiones remotas, pero evita apurar a la Corte

Se presentarán ante la Cámara y por ahora no reclamarán un per saltum en el máximo Tribunal. El 21 se renueva el protocolo y peligran las reuniones presenciales que habían pedido.

“¿Qué hubiera ocurrido si usted, en su carácter de presidenta de la Cámara de Senadores de la Nación, no hubiera presentado ante la Corte Suprema de Justicia esa acción declarativa de certeza?”, le preguntó el viernes María de los Ángeles Sacnun a Cristina Kirchner, en la sesión de la Cámara alta.

Lo cierto es que el máximo tribunal, sobre el que el kirchnerismo desparrama furia seguido, se convirtió en el garante de la continuidad de las sesiones remotas en el Congreso, sobre todo después del fallo del juez Enrique Lavié Pico que habilitó las votaciones por internet en Diputados.

El magistrado citó varios fragmentos del fallo de la Corte de abril ante el pedido de declaración de certeza realizado por Cristina y recordado por Sacnun, en el que si bien evitó referirse a la cuestión de fondo, cuatro de sus miembros interpretaron que el Congreso no debe preguntarle a ningún juez sobre cómo es preferible sesionar durante una pandemia.

Cristina no tardó en celebrar esas frases y las incluyó en cada uno de los protocolos que escribió en decretos internos del Senado que firmó para debatir por sistema zoom. Tiene un problema mayor que Sergio Massa: el reglamento de su Cámara sólo admite modificaciones por dos tercios y por lo tanto debe dejar claro que las nuevas prácticas se adaptan a su artículo 30, que permite votar lejos de recinto en casos de “gravedad institucional”.

Los diputados de Cambiemos Menna y Tonelli preparan una apelación ante la Cámara, en la que sostienen que Lavié Pico ignora qué ocurre si se quebranta un procedimiento para definir un reglamento. Si para el 21 de octubre no está resuelto, el oficialismo podrá pedir sesiones remotas para siempre.

Siempre apoyado en aquella decisión de la Corte, Lavie Pico dejó varias definiciones que de quedar firmes eclipsarían este debate por siempre. Recordó que la pandemia obligó a los poderes del Estado a funcionar de forma remota, reiteró que el Congreso debe definir sus propios reglamentos, desechó cualquier planteo judicial sobre procesos legislativos no resueltos y evitó referirse a la etimología de la palabra consenso, que en función de su utilización en organismos internacionales Cambiemos entendió como sinónimo de unanimidad y la utilizó para bloquear el acuerdo.

El juez tampoco cuestiona la mayoría simple que el frente de Todos utilizó para avalar el protocolo y aprobar leyes en la sesión del 1 de septiembre con respaldo del bloque de Córdoba y de Unidad Federal para el Desarrollo, liderado por el mendocino José Luis Ramón. Cambiemos ingresó con 90 diputados o ocupar las bancas y reclamar su nulidad, ahora rechazada por la justicia.

Después de diálogos cruzados entre los referentes de principal frente opositor, los diputados Gustavo Menna (UCR) y Pablo Tonelli (PRO) preparan una apelación ante la Cámara con la esperanza de obtener una respuesta antes del 21 de octubre, cuando vence el actual protocolo para votar por internet.

Fue reescrito el 8 de septiembre con la posibilidad de sesionar en forma presencial si un bloque lo pide, un triunfo político para Cambiemos, que hizo sentir la rebelión de una semana antes.

Sus jefes ya reclamaron debatir cara a cara el impuesto a la riqueza, el presupuesto y lo exigirán con el proyecto que regula el traspaso de la policía a la Ciudad y la resta fondos de coparticipación al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. También con la actualización del cálculo jubilatorio, una promesa de Alberto Fernández que nunca se concreta.

En la apelación, Cambiemos considerará “incongruente” la fundamentación de Lavié Pico para decir que los cuerpos legislativos deciden sus reglamentos con autonomía, porque no mencionó “que debe ser con arreglo de un procedimiento que acá se quebrantó”.

También le objetan haber avanzado en la cuestión de fondo (si se puede sesionar por VPN) cuando en el mismo fallo deslegitima la presentación; y no avanzar en los fundamentos de porqué los diputados de Cambiemos que ese día se apersonaron al recinto no se loguearon y exigieron que se encienda el tablero electrónico, como en las sesiones pre pandemia.

“Lo bueno es que el fallo fue relativamente rápido y por lo tanto tenemos tiempo a que se defina antes del 21”, se consolaban desde la oposición. Claro que tarde o temprano, la última apelación es ante la Corte Suprema.

Aún así, Menna y Tonelli no evaluaban presentar un per saltum ante ese tribunal para que definiera sin esperar el resto de las instancias, un recurso que está de moda. Después que lo consiguieran los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli, en la causa que define si autoriza o no sus traslados; lo reclamó Google, ante una denuncia de Cristina que de prosperar le permitirá acceder a los servidores.

Así las cosas, el panorama en 10 días es que la Cámara ratifique el fallo de Lavié Pico, o lo rechace y el oficialismo escale a la Corte para que relea su propia resolución de otoño y defina el pleito. Entre medio, la semana pasada la diputada Mayda Cresto, del Frente de Todos, presentó un proyecto para reformar el reglamento y habilitar las sesiones remotas mientras haya pandemia, sin prórrogas ni replanteos.

Se basa en que el artículo 14 permite salir del recinto ante casos de fuerza mayor y la pandemia del coronavirus se adapta a esa definición. Además, solicita que el presidente de la Cámara de Diputados defina el sistema de votación remota que considere atinado.

Los referentes de Cambiemos se tranquilizaron la semana pasada cuando supieron que el proyecto no tenía fecha de tratamiento pero con el fallo desfavorable pararon las antenas, se preparan para otro debate caliente cuando venza el protocolo y aseguran que están dispuestos a volver a entrar de prepo al recinto.

Aporta a la tensión que aún no está claro cómo y dónde serían las sesiones presenciales. Massa insiste en que lo mejor es acondicionar el recinto para acomodar a los 116 del frente opositor, pero no sería fácil cumplir el distanciamiento social. Y nunca se iniciaron gestiones con otra sede como el Movistar Arena, de Villa Crespo, una postal que podría ser interpretada como un triunfo a Cambiemos. Tal vez estaban esperando el fallo. Y volver la discusión a fojas cero.

Fuente: La politica online

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