Interés General Política / Sociedad

Con un protocolo humanizado rige en CABA el derecho al último adiós

La Legislatura porteña aprobó una ley para garantizar una despedida digna para los pacientes más graves. Cómo es el protocolo para las visitas.

Los enfermos críticos de coronavirus y sus familias ahora tienen reconocido el derecho al último adiós. La Legislatura porteña aprobó por unanimidad una ley que lo garantiza y avaló el protocolo elaborado por el Ministerio de Salud de la Ciudad para las visitas a las personas internadas con un cuadro crítico de Covid-19.

Uno de los dramas del coronavirus es que las personas internadas quedan aisladas, aún cuando agravan. Los pacientes que llegan a un estado irreversible, mueren sin poder despedirse de su familia. A partir de esta ley, eso ya no ocurrirá en la Ciudad. Uno de sus seres queridos podrá visitarlo, cumpliendo estrictas medidas de seguridad. También, según el estado del enfermo, podrá comunicarlo con otros familiares y amigos a través de teleconferencias.

«Desde que presente el proyecto recibí cientos de mensajes de todo el país atravesados por el mismo dolor, el no poder despedirse», dijo en su discurso en el recinto el legislador Juan Facundo del Gaiso (Vamos Juntos). Y pidió que no se repitan casos como el de Solange Musse, que murió sola, sin que dejaran que su padre fuera a despedirla.

Como el riesgo de contagio es alto, en las visitas habrá que seguir un protocolo elaborado por el Ministerio de Salud de la Ciudad. Su objetivo, según explicaron en esa cartera, es «brindar un procedimiento seguro que garantice el acompañamiento y la contención tanto para el paciente como para sus familiares». El mismo protocolo se aplicará para las visitas a los enfermos de otras patologías, que aunque ya estaban permitidas no estaban reguladas.

Para poder ver a un paciente internado habrá que tener entre 18 y 60 años; gozar de buena salud en general; no presentar factores de riesgo frente al coronavirus, y no estar embarazada.

El hospital le comunicará la posibilidad de la visita a los familiares, quienes deberán seleccionar a una persona de su entorno que cumpla los requisitos anteriores.

En el hospital, el visitante recibirá la explicación detallada de los procedimientos y las circunstancias en las que se desarrollará el encuentro. Para reducir el impacto emocional, le informarán previamente el estado del paciente y los tratamientos médicos que está recibiendo. Se podrá ingresar con algún objeto de especial valor sentimental, como fotos o símbolos religiosos.

Para evitar contagios, el visitante deberá respetar las normas de distanciamiento y bioseguridad y utilizar el mismo Equipo de Protección Personal que el personal de salud que trabaja en los sectores Covid-19. Además, será informado sobre los procedimientos a seguir y deberá firmar un consentimiento, donde estarán detallados los potenciales riesgos de la situación y las normas a cumplir.

El tiempo de la visita se evaluará de acuerdo a las circunstancias propias de cada caso. Cuando la condición del paciente lo permita, quien la realice tendrá la posibilidad de ponerlo en comunicación con el resto de la familia a través de dispositivos digitales.

Por otra parte, en el Ministerio de Salud explican que se consultará sobre las medidas de disposición final. «El cuidado del paciente y aquello que sea importante tanto para el mismo como para sus allegados, es tenido en cuenta para asegurar el respeto de su voluntad, creencias y convicciones en todo momento. Durante el proceso, se brindará apoyo y contención a cargo de especialistas en salud mental al familiar designado», dice el protocolo.

Por su parte, los centros de salud deberán disponer de un equipo interdisciplinario conformado por profesionales médicos y no médicos. También tendrán que establecer quiénes serán los interlocutores que se comunicarán con las familias y la logística del acompañamiento presencial. Las instituciones que cuenten con equipos de cuidados paliativos, de soporte espiritual y duelo podrán convocarlos para ofrecer asistencia.

Hace una semana el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós, había explicado que el proyecto ahora aprobado por la Legislatura porteña buscaba «implementar protocolos que contemplen las dificultades operativas de una terapia intensiva, que no ponga en peligro a los familiares pero que permita un despedir digno y humano como corresponde”.

Aunque la ley significa un avance, para algunas personas que perdieron seres queridos por el coronavirus y no pudieron acompañarlos, no es suficiente. Es el caso de Mora Juárez, la hija de Manolo Juárez, quien denunció en una carta abierta que a su papá lo mató «un sistema perverso». El pianista había sido internado en junio por una afección cardíaca en la Fundación Favaloro, donde contrajo Covid-19 y murió un mes después, el 25 de julio.

Junto a Fernanda Mariotti, quien perdió a su mamá en circunstancias similares, Mora presentó un «protocolo humanizado» alternativo a legisladores porteños. Lo que proponen, entre otros puntos, es que un familiar se interne junto con el paciente que necesita cuidados especiales, para brindarle contención emocional y asistencia en sus necesidades básicas.

En su propuesta de protocolo, explican: «Consideramos un derecho humano estar cerca de nuestros familiares enfermos, dado que la dimensión psicoafectiva y espiritual tiene un efecto directo sobre la inmunidad, tan intenso como el miedo, la soledad y el aislamiento».

Fuente: Clarín

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *