La “clase media argentina” y la guerra ideológica     

Estas notas están escritas en el momento que se desarrolla el llamado banderazo en defensa de la “hoy supuesta” expropiación de Vicentín. El lema de la manifestación: “En defensa de la propiedad privada”. Nuestro protagonista principal es la “clase media”.

No es la idea central de este artículo discurrir acerca de la constitución y el derecho, si en cambio, nos interesa poder pensar determinados comportamientos.

En la Argentina se representa, una vez más, la capacidad de ciertas fracciones sociales para desmarcarse del resto del mundo. Resulta conmovedor ver las imágenes que se desarrollan en otras latitudes, a partir del asesinato de George Floyd, contra el racismo y el abuso hacia los afroamericanos y minorías.

Aquí es un tema que no brilla, muy por el contrario, la solidaridad se puso de manifiesto movilizando a favor de los grandes capitales, nada más lejos de los movimientos que se desarrollan en esas grandes ciudades del mundo tan admiradas localmente.

El contexto, a no olvidarlo, pandemia Covid 19 y cuarentena. Tan fuerte es su fervor que le suman consignas del tipo “una cuarentena inteligente”. Y sin embargo desafían la distancia social y los cuidados. O el virus no existe o lo importante es la plata, la salud va y viene.

ENTRANDO EN TEMA

Sin ninguna duda en la lucha que se entabla entre los dos modelos más fuertes en la sociedad, que vamos a simplificar llamando, por un lado, el sistema dominante basado en un modelo de acumulación fuertemente arraigado bajo el dominio del capital financiero. Por otro lado, otro modelo que, sin cuestionar las leyes del mercado, intenta establecer una mayor redistribución de la riqueza social. Hasta ahí, ninguna gran revolución a la vista.

Es muy sintomático que objetivos tan módicos en su pretensión genere odios tan grandes. Por supuesto esto tiene su historia, pero tampoco vamos a enumerarla toda ya que no es el objetivo.

Solo vamos a decir, para contextualizar la idea, que desde el nacimiento del peronismo, movimiento que en última instancia desarrolló el capitalismo en la Argentina, asociando los derechos que incluía la relación social fundamental: el trabajo asalariado. Desde ese momento se transitó una guerra civil, cuyo punto de partida fue el bombardeo a Plaza de Mayo (junio de 1955) con más de 300 muertos, generando, sin resolución, un enfrentamiento que aún persiste. Muchas veces diferido, otras realizándose. Alrededor de esos enfrentamientos sociales se constituyen y se alínean políticamente las diferentes fracciones sociales.

Cambiaron los contextos económicos, cambiaron los contextos políticos, cambiaron los contextos sociales, pero la vieja dicotomía sigue vigente.

La pregunta del día es por qué grandes y vastos sectores de nuestro país se encolumnan detrás de capitales pillos, un grupo económico poderoso y supuestamente exitoso, que termina entrando en convocatoria dejando una red de proveedores y cooperativas sin pago, sumando a sus trabajadores más los acreedores financieros que incluye fundamentalmente bancos estatales.

Y aquí está la “clase media”, esa que es incapaz de salir con un banderazo a defender sectores perjudicados por las distintas políticas económicas, que soportan sin cargos de conciencia una nación con el cuarenta por ciento de su población por debajo de la línea de pobreza, con vastos sectores con desnutrición y hambre.

BATALLA IDEOLÓGICA

Es el momento de plantearse las diferentes representaciones de la realidad, o para decirlo de otra manera cómo se construyen las visiones ideológicas, a través de la que se mira dicha realidad.

Podemos aseverar que, si nos paramos desde un punto de vista, al que llamaremos y a propósito vagamente solidario, vamos perdiendo la batalla.

Existe también razones que explican esta situación, podemos decir que lo que llamaremos, también vagamente y en general, la izquierda no pudo jamás contrapesar la imagen construida acerca de que habla la política cuando se habla de propiedad privada.

Desde los sectores del poder son más claros, establecen sus intereses y les fabrican la lectura donde ellos y el todo son lo mismo. Un establecimiento mega productivo por caer es igual a tu casa. Sino fuera tan triste esto hasta sería gracioso.

El poder tiene a su disposición todos sus aparatos ideológicos para llevar adelante esto, pero la pereza de nuestras “clases medias” evidentemente es poderosa. Tan poderosa que genera ese “no poder”. Ese no poder pensar y pensarse. Un desarme intelectual en marcha.

Ejemplo de esto son las excusas acerca de la intervención del estado, acerca de lo que terminamos pagando todos los argentinos. Excusas que sirven con un gobierno y no con otros, cuando el Gobierno de Cambiemos interviene en Cresta Roja (sin entrar en detalles de si lo hace bien o mal) nuestros mismos actores no salen a argumentar lo mismo.

Las excusas operan como argamasa ideológica. Construyen estos comportamientos que mueve a esta base social según los intereses que las esclavizan. Al excusar estas acciones políticas ponen al mismo nivel circunstancias institucionales y económicas desresponsabilizando a quien la produce, sustituyendo esas circunstancias bajo una visión “institucionalista”.

La parte de la alianza en que participan, lo sepan o no, los tienen como base social de maniobra. ¿Son la parte más débil de la alianza que dirige la aristocracia financiera?

Seguramente hay una tarea política por desarrollar en esas fracciones sociales.

Finalmente aclarar por qué esas comillas cuando decimos “clase media”, desde nuestro lugar la clase media no es una clase, es un tránsito. Podemos ver, según las vicisitudes que transita el ciclo económico, cuando esta “clase” transita para arriba (propiedad), en cambio en otras coyunturas transita para abajo (no-propiedad). Pero nunca abandona ese lugar de estar en el medio, bamboleándose.

En ciclos más estables, hasta mediados de los 70 su movimiento fue constante y ascendente. Después vivió en una montaña rusa. Para terminar, podemos decir sin ninguna duda que en estas épocas que transita el capitalismo siempre está más cerca de ser un nuevo pobre que de ser un nuevo rico. Y, sin embargo, sigue siendo fiel a su amo.

POR: Héctor L. Santella. Investigador en CICSO (Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales, www.cicso.org). Actualmente, dirige el área de estudios sobre “Conflictos sociales en Argentina”. Matías O. Feito. Investigador en CICSO (Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales, www.cicso.org). Hoy integra el área de estudios sobre “Conflictos sociales en Argentina”.

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