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Coronavirus: padre e hijo recibieron plasma de pacientes recuperados y hoy están de alta

Son Julio Fabián, quien estuvo internado por más de 40 días en terapia intensiva, con respirador y su hijo, Carlos Arapa. Fueron los primeros transfundidos del Hospital Abete de Mavinas Argentinas. Aquí, sus palabras y las de su médico.

En la madrugada del 3 de mayo, Carlos Arapa, de 40 años, tuvo fiebre alta repentina, de más de 39 grados. A falta de otro síntoma y sin pensar en la posibilidad de haber adquirido Covid-19 llegó al hospital en su vehículo, donde lo terminaron por hisopar. En ese momento fue que decidieron también analizar a su pare, Julio Fabián, de 59 años, que apenas unos días atrás había presentado una febrícula y decaimiento similar al de una gripe. “Papá, acá está todo tranquilo, no hay mucha gente, podés venir, no va a pasar nada”, le dijo Carlos a su padre. Ambos fueron positivos, pero el aviso de Carlos fue vital, porque ni bien Julio ingresó al nosocomio, lo internaron en terapia intensiva.

Julio Fabián ingresó el día 4 y para el 10 de mayo ya necesitó de un respirador. Su cuadro se agravó al presentar también una falla hepática y otra renal que lo llevó a diálisis. Se necesitaba una solución urgente. Al mismo tiempo, su hijo Carlos también fue internado: si bien no llegó a estar intubado, su cuadro era grave. “En la madrugada del 12 me levantaron para ofrecerme plasma de pacientes recuperados. Y dijeron que también estaba la dosis para mi viejo. Les dije que le pusieran primero a él porque estaba más grave. Y tras firmar que lo aceptaba nos transfundieron. Gracias a Dios, a las 8 horas yo ya me estaba sintiendo mejor, como si me hubiese tomado una aspirina para la gripe”, recordó Carlos.

La noche del 12 había sido crucial y se debió actuar con rapidez, según comentó el médico especialista en terapia intensiva Javier Melis, quien actualmente ocupa el cargo de subdirector del Hospital Abete. “El protocolo ya estaba aprobado pero recién el día 13 salió publicado en el Boletín Oficial. Así que nos comunicamos con las autoridades provinciales para que nos permitieran adelantarnos unas horas y administrarles el plasma de convalecientes lo más temprano posible”, remarcó.

“Fuimos trabajando el cuadro de Julio con especialistas y kinesiólogos respiratorios. Tras aplicarle el plasma de convalecientes -que no es un tratamiento porque falta recabar evidencia científica pero sí es una herramienta más de la que disponemos- la evolución fue muy favorable. Luego del 15 de mayo mostró mejorías y para el día 23 le sacamos el respirador. Tras terminar su diálisis, siguió trabajando con los kinesiólogos respiratorios y motores hasta que el viernes 12 de junio lo dimos de alta, después de pasar 40 días en terapia intensiva”, indicó Melis.

Carlos, desde su casa, dijo que ambos hoy se sienten bien y están tranquilos. “Gracias a Dios mi viejito empezó a caminar. Y para nosotros recibir el plasma fue un alivio tremendo. Por eso les digo a los recuperados que donen, porque a nosotros el plasma nos ayudó a volver a casa y cuando te suben a una ambulancia, no sabés si vas a volver”. Por último habló de todo lo esperanzador que es este ensayo y con el alta definitiva, dijo que sin duda se convertirá en donante cuando pasen 28 días, el tiempo que se necesita para antes de empezar a donar.

Melis se mostró contento de que todos los pacientes del hospital que recibieron plasma también van a donar. Una buena noticia si se toma en cuenta que el jueves el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires anunció que 150 pacientes de su territorio mejoraron con la transfusión de ese material.

¿A qué pacientes? Según explicó el médico, el plasma está reservado para pacientes más críticos, tanto aquellos que presentan un cuadro respiratorio grave, con insuficiencia respiratoria o con tomografías en las que se visualizan infiltrados bilaterales en los pulmones.” No todos los pacientes en unidad de cuidados intensivos van a requerir un respirador, pero pueden ser candidatos a necesitarlo por tener la oxigenación baja o la frecuencia respiratoria elevada”, explicó. También está destinado a aquellos que ingresan con sintomatología moderada, pero que presentan factores de riesgo, entre ellos ser mayores de 60 años, o tener comorbilidades cardiológicas, diabetes e hipertensión, entre otros.

¿Cuántas veces se administra? Solo una vez y, eventualmente, puede haber una segunda transfusión a las 48 horas, si el cuadro no mejora. “En nuestro hospital tratamos a 12 pacientes (al momento de la entrevista), todos presentaron mejoras y cinco ya están de alta. Ninguno requirió una segunda transfusión”, remarcó.

Pasos previos. En los hospitales provinciales, los ensayos son regulados por el Instituto de Hemoterapia de la Provincia de Buenos Aires, que lleva el registro único de pacientes.

Requisitos. Además de ser paciente recuperado, se deben cumplir los mismos requerimientos para cualquier donación de sangre.

¿Cuánto rinde cada donación? Melis explicó que se le extraen aproximadamente 800 ml de sangre al paciente recuperado con anticuerpos y se le da 200 ml de plasma a cada paciente de hasta 70 kilogramos. Si pesa más, se le debe transfundir más de una unidad. Por eso se dice que cada donación ayuda a entre tres y cuatro pacientes.

Cautela. Melis recordó que la administración de plasma de convalecientes “no es un tratamiento definitivo, sino una herramienta más, que dio buenos resultados en los pacientes. “No podemos decir que esta es la cura, no hay pruebas científicas ni está escrito. Si podemos decir que es un método compasivo, una estrategia más para combatir la enfermedad, además de los antirretrovirales, antibióticos como la azitromiciona y el respirador, que tampoco son métodos probados”.

Contacto. Las personas que superaron el coronavirus, quieran informarse y donar plasma pueden llamar al 0800-222-0101, la línea gratuita del Cucaiba, el centro del Ministerio de Salud bonaerense que aporta la logística al ensayo y se ocupa del traslado de los donantes hacia el lugar de donación de sangre más cercano al domicilio.

Fuente: Ámbito.

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