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Ante un caso de ACV, la consulta a tiempo puede ser la diferencia

Ya se ha dicho que la pandemia por el coronavirus llevó a una reducción de los turnos médicos programados y a un retraso en las consultas de urgencia. Sin embargo, existen cuadros en los que la atención en las primeras horas resulta vital. Ante qué señales de alarma no se debe demorar la visita al especialista.

Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia por COVID-19 se produjo una reducción significativa de atención médica. Pacientes con patologías cardiovasculares, neurológicas y oncológicas dejaron en stand by sus tratamientos o dejaron de concurrir a los centros de salud de todo el país.

Las medidas de aislamiento y distanciamiento social resultaron efectivas para reducir la propagación del virus, pero por otro lado, generaron como efecto no deseado la cancelación de consultas médicas y procedimientos médicos.

“En el caso de un accidente cerebrovascular (ACV) la consulta tardía provoca retraso en el tratamiento, pero también puede quitar la oportunidad de establecer tratamientos específicos, que deben ser realizados en las primeras horas de ocurrido el episodio”. La médica clínica y geriatra Claudia Alonzo (MN 77743) señaló que “la gente está temerosa de concurrir a los hospitales, pero este temor no tiene fundamento ya que todas las instituciones han establecido áreas separadas para la atención de pacientes con probabilidad de infección por COVID-19 y aquellos que consultan por otras patologías”.

De todas formas, en el manejo inicial se mantienen todas las medidas de protección, para seguridad del paciente y del médico tratante hasta que se descarta posibilidad de infección.

La especialista detalló que “los principales factores de riesgo para tener un accidente cerebrovascular son la hipertensión arterial, la diabetes, los trastornos de los lípidos, las arritmias como la fibrilación auricular, el tabaquismo, y la obesidad”. Y tras destacar que “la mayoría de los ACV se producen en personas mayores de 60 años”, consideró que “la edad es un factor de riesgo y aunque clásicamente que los hombres tienen más riesgo, dado que las mujeres tienen mayor supervivencia la proporción de hombres y mujeres que sufren un ACV es igual”.

En este contexto, “la consulta tardía puede implicar que los síntomas sean más graves y que no se puedan implementar precozmente tratamientos que pueden mejorar los síntomas y que los pacientes tengan menos secuela y discapacidad”.

– ¿Ante qué señales de alarma la consulta no se debe demorar?

– Los síntomas que nos deben hacer pensar en la posibilidad de un ACV son la pérdida súbita de la fuerza en un brazo y/o una pierna de un lado del cuerpo, pérdida o alteración de la sensibilidad en un hemicuerpo, asimetrías en la cara, trastornos del habla (ya sea que no puede hablar o que el discurso es incoherente), pérdida de visión de un ojo o una parte del campo visual, cefalea súbita e intensa, vértigo de aparición súbita.

Ante estos síntomas se debe consultar sin demora a la guardia.

Sobre cuál es el protocolo para la atención de las emergencias médicas que no son COVID-19, Alonzo explicó que “se realiza el triage (descartar posibilidad de COVID-19, ya sea porque tenga síntomas o porque provenga de áreas con alto riesgo de infección) y atiende con todas las normas de aislamiento y seguridad”.

“Eventualmente, ante la posibilidad de tener que realizar maniobras invasivas o en la vía aérea, se realiza hisopado para descartar COVID-19 aunque el paciente no tenga síntomas respiratorios”, agregó.

Alonzo estará a cargo de coordinar un taller virtual, abierto y gratuito sobre la prevención de ACV que llevará a cabo mañana viernes 12 de junio el Hospital Italiano de Buenos Aires. Será a las 14, a través de las plataformas ZOOM (nº de ID de la reunión: 948 3456 7038) y Youtube (por el canal de Clínica Médica).

El objetivo de la actividad es generar un espacio de encuentro para personas interesadas en la prevención y diagnóstico del ACV, mediante la promoción del bienestar y el cuidado integral de la salud.

El programa PROTEGE-ACV es un programa destinado la control de los factores de riesgo y educación para los pacientes que se internaron por ACV en dicho hospital, con el objetivo de disminuir la incidencia de nuevos eventos ya que estos pacientes son los que tienen más riesgo.

Durante el taller, que tenía formato presencial hasta febrero de este año, se podrán intercambiar opiniones con los profesionales de la salud y se brindará información sobre hábitos saludables, factores de riesgo y signos de alarma.

Fuente: Infobae

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