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Es una figura del surf adaptado, está varado en Perú y no pudo volver por su discapacidad: “Me siento abandonado por mi país”

Nicolás Gallegos, campeón nacional y latinoamericano de la especialidad, no pudo regresar a la Argentina después de haber participado en el Mundial. Sin recursos económicos y complicado por la falta de insumos médicos, el viernes pasado le negaron subirse a un avión militar de repatriados. La explicación desde la Fuerza Aérea y Cancillería.

El año pasado, el deportista Nicolás Gallegos viajó hasta Perú con dos objetivos: prepararse para el Mundial de surf adaptado que se disputó durante marzo pasado en California, Estados Unidos, y comenzar a darle impulso a un proyecto en el territorio incaico. Tenía planeado instalarse en la localidad de Punta Hermosa, a poco más de 50 kilómetros de Lima, para dar clases y clínicas de surf para personas con discapacidad. Pero la aparición y la propagación del coronavirus derrumbó sus planes.

Hoy, Gallegos es uno de los argentinos varados en el exterior que esperan por ser repatriados. Pudo haber regresado a su Miramar natal este fin de semana. El viernes tenía todo listo para subirse a un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea, pero se lo impidieron, según contó, por su condición física. “Me siento abandonado por mi país”, lamenta.

Gallegos tenía 19 años cuando tuvo el accidente que le cambió la vida. En 1999 cayó desde el octavo piso de un edificio de Capital Federal. Tres semanas se despertó en el Hospital Fernández y supo que había quedado parapléjico. La lesión medular le impidió caminar pero no incursionar en distintas actividades que alternaba con su trabajo como empleado bancario. Apasionado de «los fierros” y los caballos, tiene experiencia arriba de autos de carreras y como jugador de pato.

En 2013 se subió a una tabla de surf por primera vez. Y desde entonces, construyó una carrera plagada de éxitos, compitiendo en el más alto nivel y ocupando en la actualidad el 5° del ránking mundial. Entre otros logros, fue campeón argentino y latinoamericano y se consagró en el Abierto de Costa Rica. El último torneo que disputó fue el Mundial, desarrollado desde el 11 hasta el 15 de marzo. Gallegos integró el seleccionado argentino y finalizó en el quinto lugar.

Gallegos participando en el Mundial de surf adaptado en California

El mar de Punta Hermosa es su lugar preferido para entrenar. En una comunicación telefónica con Infobae, el deportista asegura que las olas en ese lugar le permitieron alcanzar el pico de su rendimiento. Tras el Mundial, tenía programado volver a la ciudad dos días más tarde, pero debido las restricciones impuestas para mitigar la COVID-19 que comenzaban a aparecer en todos los países, prefirió adelantar el regreso. “Llegué a Perú justo el día que cerraron la frontera”.

Gallegos está acompañado por su novia, Martina, quien viajó a Perú el 6 de marzo e iba quedarse dos semanas, pero tampoco pudo volver a Argentina. Juntos buscaron por todos los medios una oportunidad para viajar a territorio nacional. Más que nada, por una cuestión de salud: “Me desplazo en silla de ruedas permanente y eso me hace una persona de riesgo, ya que mis ruedas van levantando lo del suelo directo a mis manos por lo que me mantengo totalmente aislado por seguridad y de mi entorno», cuenta el hombre.

Después de hacer varias gestiones, la pareja consiguió ser anotada en uno de los vuelos humanitarios. «Hace unos diez días nos hicieron venir a Lima, pero el avión tuvo un desperfecto y al final no salió”, recordó. De ese modo, tuvieron que quedarse en la capital peruana a la espera del próximo vuelo. Alquilaron una habitación en un hotel cercano a la sede de la Embajada argentina. Eso supuso una inversión monetaria que no estaba prevista.

El ansiado regreso parecía que iba a concretarse el viernes pasado. A bordo de dos colectivos, 150 argentinos fueron trasladados hasta la base de la Fuerza Aérea de Perú. Todo marchaba normalmente hasta que la médica de la Fuerza Aérea que revisó la temperatura a cada uno de los viajeros, le comunicó que no le permitían viajar. “Me dijo que no me llevaban por mi condición de discapacidad. El capitán del avión no quiso hablar conmigo, ni siquiera se identificaron», expresó con enojo.

La explicación que le dieron fue que las condiciones del Hércules -diferentes a los aviones comerciales- no son las apropiadas para transportarlo. “En estos aviones militares, donde todos viajan hacinados y sin ningún tipo de protocolo, no me van a subir. Se agarran de que es para cuidar mi integridad física», dijo.

Gallegos y su novia, todavía sorprendidos, quedaron en la base aérea en soledad viendo cómo despegaba el avión y, con ello, sus ilusiones. “Por suerte el conductor del bus que nos trajo, nos llevó de vuelta”. Así, inmediatamente se dirigieron al edificio de la Embajada para buscar respuestas a su situación. “Pero nadie nos atendió. El pico de estrés fue terrible”.

Al no poder viajar, a la pareja se le presentan varios problemas: «Con mi novia, los gastos de alojamiento y comida se duplicaron y estamos sin recursos económicos. Además, me estoy quedando sin insumos de salud, como catéteres para orinar, que uso cinco por día y cuando se acaben, no sé si los voy a conseguir o si voy a conseguir los dólares para adquirirlos. Lo mismo con los medicamentos de mi novia que tiene que tomar diariamente (levotiroxina sodica)”.

“Estoy sin recursos, en Lima que es un caldo de cultivo de coronavirus (hasta ayer, se registraban más de 57.400 casos) y sin ningún tipo de asistencia. Lo lógico era que lleven a su casa a las personas más vulnerables. Vengo de competir en un mundial representando a mi país, con mi esfuerzo viajo por todos lados llevando la bandera nacional y hoy me siento abandonado por mi país”, agregó.

Gracias a la ayuda de Myriam, una empleada del Consulado Argentino en Lima, la pareja pasó la noche del viernes en la habitación de un hotel de la capital peruana. Ambos agradecieron a la mujer, que además les facilitó algunos insumos, y también valoraron la iniciativa desde la Municipalidad de General Alvarado para gestionar colaboraciones desde hace varios días.

La explicación desde la Fuerza Aérea y Cancillería

Voceros de la Fuerza Aérea y del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto explicaron a Infobae que las dificultades para repatriar a Gallegos se produjeron por algunas particularidades de su condición que el joven informó a último momento.

Según el procedimiento, las autoridades de Cancillería elaboran una lista con argentinos varados que luego hacen llegar a los militares. Luego, el interior de la nave se acondiciona en base a esta información. Cabe destacar que se trata de una avión militar al que se le instalan asientos “de paracaídas” diferentes a los utilizados en las aerolíneas comerciales.

Nicolás y su novia Martina piden ayuda para regresar porque se quedaron sin recursos médicos y económicos

Una vez que estaba todo listo para el abordaje de los pasajeros -que ya habían realizado los trámites migratorios correspondientes- Gallegos informó que por su condición no podía viajar las seis horas sentado, sino que en algún tramo debía acostarse. Entonces, “se decidió preservar su seguridad y la del resto de los pasajeros”, explicaron.

La única forma de resolver esta situación era instalar una camilla. El problema es que para hacerlo debían sacarse cinco asientos regulares, y por lo tanto notificar a cinco pasajeros que no podrían volver a la Argentina en ese vuelo.

Por eso, las autoridades de la Embajada decidieron no repatriar al deportista y acondicionar el avión en el próximo vuelo. Según explicaron a este medio, está previsto que sea entre el miércoles y el jueves de la próxima semana. Gallegos ya fue notificado, mientras tanto seguirá alojado en un hotel que pagaron desde el Consulado.

Fuente: Infobae

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