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Coronavirus en Argentina: 3 de cada 10 alumnos no reciben correcciones de las tareas por parte de sus docentes

Surge de un estudio de Unicef sobre el impacto de la suspensión de las clases presenciales, que será presentado hoy ante los ministros de Educación.

¿Qué están haciendo los chicos en sus casas con las tareas y actividades escolares? ¿Cuánto tiempo les dedican? ¿Logran aprender en casa, en un contexto tan distinto al de la escuela? Las distintas condiciones de las familias, ¿están profundizando las desigualdades educativas? Hasta ahora todas las respuestas a estas preguntas eran especulaciones, pero Unicef acaba de terminar el primer estudio de campo sobre el impacto de la suspensión de las clases presenciales. El informe, al que tuvo acceso Clarín, será presentado este viernes a los ministros de Educación de todo el país, que se reunirán en el Consejo Federal Educativo.

De la investigación surgen muchos datos, pero quizás uno al que más atención habrá que prestarle es que tres de cada diez estudiantes secundarios señalan que no han recibido devoluciones ni correcciones por parte de sus docentes respecto a de los trabajos realizados en el hogar.

La escuela en casa

Con un agravante: los alumnos de escuelas públicas que reciben correcciones (66%) son menos que los de las privadas (80%); los que no tiene computadora para hacer la tarea en su casa (56%) son menos que los que sí tienen dispositivos (74%); y los que forman parte de familias que reciben Asignación Universal por Hijo (AUH) -los más pobres- (62%) son menos que el resto (72%). Dicho de otro modo, tienen menos acompañamiento escolar aquellos estudiantes que más lo necesitan.

“En este momento que estamos hablando de no calificar e ir hacia una evaluación formativa, la devolución del docente es clave. También hay que revisar las consignas, así como priorizar y jerarquizar el contenido curricular en función de un estudiante que está en su casa”, dijo a Clarín Cora Steinberg, especialista en Educación en Unicef.

Para la experta, las escuelas y los equipos docentes debieran hacer un trabajo especial para propiciar espacios de devolución de las actividades escolares hechas por los alumnos en sus casas. “Deben desplegarse diversas estrategias considerando los distintos escenarios y situaciones de los hogares: que tenga o no conectividad, así como la vulnerabilidad social”, dijo.

La escuela en casa

“Hay que pensar que va a venir una segunda fase en la que se combinará educación a distancia con presencial. Este es un tiempo a revisar las consignas que los docentes están dando; así como priorizar y jerarquizar los trabajos pensando en un estudiante que está en su casa, con sus padres que muchas veces no pueden ayudarlos. Se puede pensar, por ejemplo, en consignas autosuficientes, que incluyan las respuestas”, dijo Steinberg.

Como recomendación, propone seguir la experiencia llevada a cabo en México, donde las escuelas designan a un docente como tutor encargado de seguir la relación con las familias. “Hay que redefinir roles en la escuela. En algunos contextos, que haya tutores por hogar que puedan asegurar la comunicación específica para canalizar y apoyar el contacto e intercambios de todos los estudiantes con el equipo de docentes”, dice.

Con respecto a la comunicación adolescente-docente, WhatsApp resultó ser el medio más usado, seguido por las plataformas educativas (sobre todo entre quienes tienen computadoras para tareas escolares). Ocho de cada diez adolescentes afirmaron poder hacer las tareas para la escuela “sin ayuda de otros” y en su mayoría, lo hacen a través de trabajos escritos (94%): solo el 14% dijo usar videoconferencias.

Ahora, el 23,4% de los adolescentes afirmó no haber tenido contacto con sus docentes desde que comenzó la cuarentena. “La no disponibilidad de computadoras o tabletas es un factor que incide negativamente en este aspecto clave de la escolaridad: el 33% de quienes no disponen de estos recursos se encuentran actualmente sin comunicación con sus docentes”, señala el informe.

El trabajo también muestra datos alentadores para este contexto, como que el 80% de los estudiantes reciben tareas y están en contacto con las escuelas y que en dos de cada tres casos hacen tareas todos los días de la semana. En términos regionales hay diferencias, Cuyo presenta un porcentaje significativamente mayor de hogares cuyos chicos tienen tareas escolares todos los días (82%), mientras que en el NEA y NOA se observan los valores más bajos (57% y 61% respectivamente).

“Hay que poner en valor todo lo que sí está haciendo la escuela en este contexto. Sobre todo, el compromiso de los docentes. Todos se activaron en este contexto con Covid, algunos se plantearon más desafíos que otros”, dijo Steinberg.

En el apoyo para las tareas de los hijos también se refleja la diferencia de géneros. En casi 7 de cada 10 familias, están siendo las madres quienes apoyan a sus hijos en los deberes escolares. En la población de menores ingresos, esta función recae aún más en ellas:  en el 76% de los casos, indica el informe.

Otro dato preocupante es que sólo el 18% de los adolescentes menciona realizar actividad física, al tiempo que el 76% afirma pasar más tiempo frente a las pantallas.

Y con respecto a la disponibilidad de dispositivos y conectividad para la educación online, el 18% de los adolescentes afirmó no contar con Internet en su hogar, mientras que el 37% no tiene una computadora disponible para las actividades escolares.

El trabajo de Unicef se hizo entre el 8 y el 15 de abril de 2020, en 2.678 hogares urbanos de todo el país y tiene representación a nivel nacional y regional.

Entre otras cosas, también señala que desde que se decretó la cuarentena, 6 de cada 10 hogares encuestados ha visto disminuir sus ingresos a consecuencia de las medidas tomadas. Y que esto equivale a 3,6 millones de hogares en los que habitan aproximadamente 15 millones de personas.

Fuente: Clarín

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