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Diputados logró sesionar en forma remota y aprobó beneficios a médicos, policías y militares

Enfermeros, médicos, policías y militares pagarían menos Ganancias. Y avanzó una ley para proteger a los empleados de hospitales y clínicas.

Después de un fallido intento el miércoles pasado, la Cámara de Diputados logró sesionar por sistema remoto y votar dos proyectos de ley para combatir el coronavirus, que en las próximas semanas sancionaría el Senado.

El primero exime del impuesto a las Ganancias las horas extras que realicen trabajadores esenciales durante la pandemia. Y define como tales al personal de la salud pública, fuerzas armadas y seguridad, actividad migratoria y aduanera, bomberos y recolectores de residuos domiciliarios y patológicos.

El otro proyecto, promovido por Eduardo “Bali” Bucca, jefe del bloque federal, crea un Programa de Protección al Personal de Salud ante la pandemia. La llamó “Ley Silvio”, en homenaje a Silvio Cufré, un enfermero de 47 años que trabajaba en el Instituto Médico Brandsen y murió de Covid 19 sin saber bien lo que era.

Las pruebas informáticas realizadas desde el jueves dieron resultados: con 47 diputados en sus bancas y el resto conectado por la plataforma Webex, se pudo votar en cuatro minutos mediante una app especial de la Cámara para aprobar el protocolo que se usarán para sesionar mientras dure el aislamiento social.

Sólo 7 de los 248 diputados registrados no lograron identificarse y el resto votó sin problemas. Fue la prueba de fuego que le permitió a Massa iniciar la sesión frente a las pantallas Led que rodean el fondo del hemiciclo desde hace 10 días, con las caras de los diputados desde ventanas virtuales.

El protocolo tuvo algunos retoques respecto al dictamen aprobado hace 10 días, como una tercera verificación de identidad del Renaper, un mejor registro de las abstenciones y las lecturas a viva voz de los votos que no queden registrados, como también hace el Senado. Aún así, no quisieron aprobarlo los radicales Aída Ayala y Álvaro de Lamadrid.

El primero en exponer fue Carlos Heller, que tiene 79 años y preside la Comisión de Presupuesto. Por ser personal de riesgo habló desde una oficina del Banco Creedicop, donde consiguió trasladarse por tratarse de una actividad esencial.

Trabajadores de salud, seguridad, aduanas y recolectores de residuos que cumplan horas extras no computarán Ganancias por esos aumentos. Ginés deberá coordinar un protocolo de seguridad en clínicas y hospitales para prevenir contagios.

Explicó que con la ley aprobada exceptúa de Ganancias a “las remuneraciones devengadas en concepto de guardias obligatorias (activas o pasivas) y horas extras, y todo otro concepto que se liquide en forma específica y adicional en virtud de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19”.

“Es un reconocimiento a un conjunto de trabajadores que están, por su actividad, fuertemente vinculados a los problemas que se han generado en el marco de esta pandemia”, consideró.

Ocurre que por cumplir tareas extras muchos trabajadores de salud o seguridad cambian de categoría y son gravados con cargas más alas de Ganancias. La excepción durará hasta el 30 de septiembre, como casi todas las medidas de urgencia, pero podrá ser extendido si la pandemia obliga a estos oficios a seguir poniendo el cuerpo.

El proyecto, además, establece una pensión graciable y vitalicia para familiares de quienes perdieron la vida en el ejercicio de su actividad profesional como consecuencia de haber sido afectados por el coronavirus.

Será “una suma mensual igual al doble del haber mínimo jubilatorio, al que se le aplicarán los aumentos correspondientes a las jubilaciones ordinarias” y la recibirán “cónyuges, hijos hasta la mayoría de edad o convivientes de las personas fallecidas”.

“Es un pequeño aporte que hacemos desde el Congreso para este grupo de trabajadores que están asumiendo los más graves riesgos, pero sabemos que hay muchos más héroes anónimos”, se contentó Luciano Laspina, del PRO. La ley fue aprobada por los 252 votos registrados al momento de la votación.

Las únicas quejas fueron de la izquierda, con Nicolás Del Caño y Romina del Plá, que pidieron ampliarlo a otros sectores, como los trabajadores de prensa. Esta dupla había pedido acelerar su proyecto para cobrarle un impuesto a los altos ingresos que ya presentó pero nunca se trató.

El programa de Protección al Personal de Salud ante la Pandemia de Coronavirus COVID-19 terminó de redactarse poco antes de la sesión a partir del proyecto de Bucca y aportes de Cambiemos. Consiste en protocolos para el personal de salud y guías de práctica de manejo de insumos que reduzca la cantidad de contagios, que el Ministerio de Salud debería coordinar con las provincias, con el aporte de empresas, universidades, sindicatos y organizaciones civiles.

Los trabajadores de menor edad deberán ser quienes estén a cargo, de forma prioritaria, de la atención de casos sospechosos, toma de muestras, atención y tratamiento de pacientes de Covid-19. Y deben garantizarse medidas de bioseguridad en las áreas de los establecimientos dedicadas “específicamente a la atención y toma de muestras de casos sospechosos o confirmados” de coronavirus, “como así también en aquellas áreas en que haya un mayor riesgo de contagio”.

El PRO lo avaló, en la voz de Carmen Polledo, referente en temas de salud. Advirtió que los contagios de personal médico en Argentina están por encima de la media y puso reparos a la creación de registros de contagios en centros sanitarios, por temor a pérdidas de privacidad, una cuestión que tiene movilizado a Cambiemos.

La sesión terminó con un duelo entre Mario Negri y Máximo Kirchner por el debate de los superpoderes, en un recinto semi vacío y las pantallas de fondo siguiendo los discursos. Tanto fue así, que al oficialista lo aplaudieron dentro y fuera del hemiciclo.

Curioso: ambos admitieron que no habían llegado muy conformes a la votación virtual. El radical porque prefiere el cara a cara. “Este no es un día histórico; histórica es la pandemia. Y si se tardó dos meses es porque se llegó a un consenso de que sea una sesión mixta. Vamos a estar 6 horas con proyectos consensuados. ¿Que va a pasar cuando tengamos que debatir en particular una ley?”, se preguntó.

Máximo reconoció que no tenía mucha seguridad el sistema, aunque finalmente funcionó sin problemas, con aplauso incluido para los empleados de la Cámara antes de cerrar la sesión. Varios opositores, como cristian Ritondo, del PRO, reconocieron al secretario general Juan Manuel Cheppi, a cargo de preparar el software junto al personal de sistemas.

Los diputados que estaban conectados en sus casas agradecían a los técnicos que los habían capacitado estos días y les permitieron votar. Mencionaban a viva voz sus nombres de pila. Aprobado el protocolo, la Cámara podrá votar proyectos en las comisiones para llevarlos al recinto. Es lo que se viene.

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