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La Gata Fernández, entre reencuentros, el retiro y una frase potente: “La historia grande de River es de Gallardo para acá”

Surgido en el club de Núñez, campeón con San Lorenzo y símbolo de Estudiantes, La Gata elogia al Muñeco y tiene claro que no quiere ser DT cuando deje el fútbol. Y uno de los motivos es Gabriel Milito.

A Gastón Fernández la suspensión del fútbol le arruinó un plan que venía masticando desde hacía varios meses: el retiro del fútbol. La idea estaba clara: decir adiós en junio para darle la bienvenida a otros caminos. Pero el aislamiento social, preventivo y obligatorio le alteró los pensamientos y ahora aclara que aún no sabe qué hará. «La intención era terminar este semestre, pero todavía no lo tengo totalmente resuelto. Sinceramente, me gustaría retirarme jugando. También sé que mucho más para adelante no hay. Si miro un poco más allá puedo poner en el horizonte 6 meses o un año más, pero tendría que estar metido al 100 por ciento y, hoy por hoy, existen otras cosas que me despiertan interés. Veré y tomaré un decisión en los próximos días. Hablaré además con la gente de Estudiantes», dice Gastón Fernández​.

-¿Sentís que no tenés más para dar dentro de una cancha?

-Siempre supe que me iba a retirar dejando una buena imagen, con la sensación de que podría haber seguido un poco más. No quiero sentir la impotencia de querer y no poder. Son más de 20 años en el fútbol.

-Ahora o en unos meses, el retiro será una realidad. ¿Te preocupa lo que vendrá inmediatamente después? ¿Crees que podés llegar a sentir un vacío?

-No, porque tengo el rumbo marcado desde hace años. Sé lo que viene con el retiro. Creo que el que sufre, el que cae en un bajón anímico, es porque no tiene en claro qué hacer después. Tiene que ver con esta idea de dejar aún cuando estás bien, con un cachito más de cuerda. De lo contrario, te retiran en lugar de retirarte y puede pasar que no sepas cómo afrontar esa situación.

-Es fácil imaginarte como entrenador…

-Para nada: tengo clarísimo que no seré entrenador, aunque me encantaría. La vida que te brinda el fútbol es hermosa, pero estresante, agotadora. Y todos dicen que para los técnicos aún más. Nuestras rutinas están atadas a los calendarios, a los partidos, tenemos pocas semanas libres. Yo ahora quiero decidir cuándo me voy de vacaciones y cuántos días, por ejemplo. O festejar el cumpleaños de mis hijos los días de los cumpleaños y no andar organizando para ver qué día puedo. Esa es un razón. Otra es que quiero vivir en Argentina y la profesión del técnico es muy cambiante. La tercera es por Gabriel Milito​.

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-¿Gabriel Milito? 

Gabi es uno de los mejores entrenadores que tuve: sabe de fútbol como nadie, tiene una inteligencia superior. Pero noto que en todos estos años se lo cuestiona porque en sus experiencias por ahí no tuvo la suerte de demostrar todas sus capacidades. Porque en el fútbol la fortuna juega. Entonces pienso que si a Gabi, con todo lo que sabe, le cuesta, a mí me va a costar tres veces más. Eso se puede transformar en sufrimiento y no quiero pasar por eso.

¿Entonces te vas a alejar del fútbol?

-No, no. Hace 20 años que estoy en este ambiente y todas mis relaciones están atravesadas por el fútbol. Yo soy todo lo contrario de los jugadores que dicen que les costó hacer amistades. Mi vínculo siempre va a estar ligado a la pelota. Me voy a dedicar a la representación de jugadores y trabajaré con Juan Pablo Rossi, que antes que mi representante es mi mejor amigo. Me motiva estar cerca del futbolista y darle herramientas para que crezca porque el margen de mejora de un futbolista es muy grande y ese es un espacio que hay que explorar más. Me genera una expectativa muy grande recorrer este nuevo camino.

El festejo del gol a Cruzeiro en la final de la Libertadores 2009. 
FOTOS JUAN M,ANUEL FOGLIA

El festejo del gol a Cruzeiro en la final de la Libertadores 2009. FOTOS JUAN M,ANUEL FOGLIA

Está feliz y orgulloso Gastón Fernández con la carrera que realizó y dice que no le quedaron cuentas pendientes. «Una de las cosas que más me gustan de mi carrera es que la fui direccionando para donde quise. Jugué en equipos en los que deseaba hacerlo, ya sea por el desafío deportivo o por la vivencia personal. Estuve en los mejores clubes de Argentina, fui a Rayados de México y años después me incorporé a Tigres porque quería volver a vivir en Monterrey, pasé por la experiencia de conocer la cultura de Estados Unidos, jugué en grandes de Chile y Brasil y retorné a Estudiantes todas las veces que desee», explica la Gata.

-¿Te quedaste con la espina de jugar más en River?

-No. Me alcanzaron todas las cosas que viví en el tiempo que tuve. Tengo la sensación de que no le debo nada a River ni River a mí. En mi corazón está el gol a Boca en el Apertura 2004 y el año y medio que fui protagonista de un equipo muy bueno: perdimos en las semifinales de la Libertadores de 2005 contra San Pablo. En los años posteriores a mi salida, por ahí sí me molestaba que River no me tuviese en cuenta y contratara jugadores que no tenían nada que ver con su historia. Pero esa sensación se fue cuando jugué por primera vez en Estudiantes en 2008: el club me marcó a fuego.

El gol de la Gata a Boca en el Apertura 2004.  FOTO GUSTAVO GARELLO

El gol de la Gata a Boca en el Apertura 2004. FOTO GUSTAVO GARELLO

-¿Nunca recibiste un llamado de tu amigo Marcelo Gallardo? 

-En 2016 quedé libre de Estudiantes y me buscaron de River y Racing, pero yo ya había dicho que en Argentina solo jugaba en el Pincha. Si aceptaba alguna de esas propuestas iba a traicionar mi palabra y podía herir el sentimiento de los hinchas. Y no me podía permitir eso. Yo jugué en River, San Lorenzo y Racing y me sentí querido en todos esos lugares, pero lo de Estudiantes supera todo. Así que en ese 2016, que fue mi mejor año como futbolista pese a que tenía 33 años, opté por irme afuera.

-¿Tu mejor año como jugador fue 2016? 

-Sí, con Nelson Vivas de entrenador. Terminaba los partidos con la sensación de que había hecho todo lo que quería. Tenía 33 años y me sentía fuerte desde lo físico y mental. Ahí fue que me llamaron de River y de Racing. Después en el 2007 cuando fuimos campeones con San Lorenzo y me tocó meter 9 goles…

Con la de Racing, en un clásico en el que metió dos goles (23/032004).

Con la de Racing, en un clásico en el que metió dos goles (23/032004).

-¿Te sentiste cerca de un llamado a la Selección Argentina?

-Tal vez en el momento ese de San Lorenzo podría haber sido. Pero me tocó ser contemporáneo de jugadores superlativos como Messi, Higuaín y Agüero. Jamás podría haber competido con ellos. Lo tengo bien claro.

-Debutaste en 2002, pasaste por 9 equipos y disputaste casi 500 partidos. ¿Quiénes fueron los mejores con los que jugaste?

Con Ramón Díaz fue campeón en San Lorenzo en el Clausura 2007: metió 9 goles.

Con Ramón Díaz fue campeón en San Lorenzo en el Clausura 2007: metió 9 goles.

-Tantos. Yo hice una carrera buena porque tuve grandes compañeros, adentro y afuera de la cancha. Te nombro algunos. Licha López y Mariano González en Racing iban en el aire, el Lobo Ledesma de San Lorenzo era brillante, Enzo Pérez era nuestro as de espada en Estudiantes de 2010 y si no estaba él éramos un equipo del montón, en River, Gallardo, Salas…

-¿Imaginabas a Gallardo como entrenador?

-Si lo pienso por cómo era como jugador, sí. Adentro de la cancha entendía todo. Pero después yo tenía una relación de amistad y no era de los fanáticos que están todo el día pensando en el juego. Eramos más de mirar series y charlar de otras cosas. Incluso Marcelo era uno de los que más bromas hacía en el grupo. Después siempre tuvo una personalidad muy fuerte y mucha capacidad de liderazgo. Era contundente a la hora de decir las cosas. Me pone contento todo lo que está viviendo porque en su momento me molestó que no se pudiera retirar jugando. Yo estaba viendo el partido y me enojé porque sé lo que es River para Marcelo, para su papá, para toda su familia. Por eso este presente me pone feliz. Me gusta que Marcelo haya sido el que puso definitivamente de pie a River. La historia grande de River es de Marcelo para acá.

-Es una frase fuerte…

-Sí, pero es tan solo mi opinión. Y no habló solo de lo futbolístico, ojo. La historia de River es enorme y de las más fuertes del mundo, pero el proceso de Marcelo supera todo. Hace mucho que no voy a Ezeiza, pero todos me dicen que parece un predio europeo. Ahí está la mano de Marcelo, su cabeza, su planificación a futuro. Lo mismo en el Monumental y con el trabajo que realiza con los juveniles. En Estudiantes pasa lo mismo con Verón: son tipos que ponen el amor por el club por encima de todo y merecen ser destacados.

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También habló de la cuarentena Gastón Fernández. O más exacto: de lo qué le disparó el aislamiento. «Fue un momento de reencuentros para mí. Agarré el celular y le mandé mensajes a tres personas de las que estaba distanciado por cuestiones de la vida o por alguna situación particular. Y me puso muy bien encontrar respuestas positivas. Lo más importante es cómo transitaste el camino, no los resultados que lograste. Ese es mi pensamiento. Me reconforta cruzarme con ex compañeros y poder abrazarme y charlar. Los títulos que tenés la oportunidad de ganar son copas hermosas, fotos inolvidables, pero la vida sigue. Yo no voy a andar por la vida con la Copa Libertadores que gané en Estudiantes abajo del brazo. Por eso lo fundamental es cómo te manejaste», dice el delantero de 36 años.

-¿Te sirvió el tiempo libre para hacer un balance de tu carrera?

-Siempre fue de pensar y mirar para atrás. Pero es cierto que ahora hay más tiempo para hacerlo. Yo elegí ser jugador y pude lograrlo. A los 14 años les dije a mi mamá y a mis abuelos que dejaba el colegio porque me iba a dedicar de lleno al fútbol. Y esto que digo tiene poco que ver con sentirme orgulloso porque me hubiese gustado terminar y no abandonar en segundo año. Pero me tomaba tres colectivos para ir a River desde Avellaneda y otros tres para volver: llegaba fundido. Con esa decisión redoblé la apuesta: no me podía permitir faltar a los entrenamientos o salir de joda. Me lo tomé muy en serio desde chico.

-¿Te pesó ser una de las grandes promesas de las inferiores de River?

-No la sentí. Disfruté de todos los pasos que di y siempre digo que fui un afortunado porque tuve la mejor formación. River es un club modelo que te brinda todas las comodidades.

-Si pudieras volver el tiempo atrás, ¿cambiarías algo de tu carrera?

-No, no. Repito: estoy orgulloso de mi carrera, con todas las cosas buenas y todas las malas. He sido bastante calentón y nunca me callé. No especulaba, no evaluaba los costos y beneficios, no era estratégico a la hora de balar. Pero era frontal y así me sentía más cómodo.

-Una anécdota que te queda para siempre es la pelea con Maradona en el clásico. 

-Con Maradona fue distinto. Lo mio fue una chicana y lo suyo más agresivo. Y en realidad mi cruce, de los que hay miles por fecha, era con un jugador de Gimnasia. Cuando terminó el partido le fui a decir a Diego que era algo que se terminaba ahí y que mi tema era con un jugador y no con él. No lo entendió y se calentó más. Igual yo lo dije en su momento: estoy lejos de querer pelearme con uno de los mejores de la historia. Sería poco inteligente pelearse con Maradona.

Fuente: Clarín

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