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Murió un médico argentino en Tanzania: sus dos hijos quedaron solos allá y su esposa está varada en Buenos Aires

Fernando Morales tenía 52 años y hacía 25 que vivía en África. Trabajaba en una ONG que ayuda a combatir el HIV.

La última vez que Fernando Morales pisó Argentina fue a fines de 2019. Vino a despedir a su hermano menor que, con 48 años, falleció el 4 de noviembre de septicemia. A pesar del contexto, en ese viaje Morales aprovechó para estar con sus amigos, a los que veía eventualmente cuando venía al país. “Nos juntamos, hablamos de su hermano. Lo acompañamos todo lo que pudimos”, cuenta una de sus allegadas. En ese momento ninguno de ellos lo sabía, pero esa sería la última vez que lo verían con vida.

El hombre de 52 años y padre de dos hijos, de 8 y 12, falleció en la madrugada del 5 de mayo mientras esperaba que lo trasladaran a un clínica en Sudáfrica. Aunque todavía no se confirmaron los resultados de su último hisopado, todo hace pensar que Morales contrajo COVID-19 y, por ser paciente de riesgo (tenía antecedentes cardíacos y pulmonares), su cuerpo no resistió el virus.

Egresado del Colegio Martín y Omar, cuando viajaba a la Argentina Fernando Morales solía reencontrarse con sus amigos de la escuela.

Egresado del Colegio Martín y Omar, cuando viajaba a la Argentina Fernando Morales solía reencontrarse con sus amigos de la escuela.

De San Isidro (Provincia de Buenos Aires), Fernando Morales estudió en el Colegio Martín y Omar. Al igual que su papá, eligió la carrera de Medicina que cursó en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tras su graduación, en 1996, trabajó un par de años ad honorem en el Hospital Muñiz y luego se sumó a la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).

A África llegó hace 25 años. Primero estuvo en Sierra Leona y, después, se radicó en la ciudad de Dar es-Salaam (Tanzania), donde trabajaba como médico en ICAP, una ONG de la Universidad de Columbia que brinda servicios integrales para combatir el HIV y en iniciativas de fortalecimiento del sistema de salud en comunidades vulnerables. En África, también, conoció a Crymy, con quien se casó y tuvo dos hijos. La mayor de 12 y el menor de 8.

Para principios de marzo, Crymy dejó Tanzania para venir a Buenos Aires. La mujer vino para ayudar a su suegra y para estar con su sobrino que este miércoles cumple 11 años. En el medio, explotó la pandemia y Crymy (como muchísimas personas en todo el mundo) quedó varada en Argentina.

Mientras Crymy cumplía con el confinamiento en la casa de sus suegros y pensaba cómo regresar para estar junto a su familia, hace dos días, Fernando le comunicó que tenía síntomas de coronavirus. “Lo internaron, le hicieron el hisopado y tenían pensado trasladarlo a Sudáfrica para una mejor atención. Pero bueno, no llegó. Murió sin saber el resultado de su test”, contó una allegada a la familia.

La mujer está desesperada por regresar a África para estar con sus hijos que, por el momento, quedaron a cargo de la niñera. El caso está en manos de Cancillería que, a través de la embajada argentina en Nairobi (Kenia), analiza las posibilidades para reunir a Crymy con sus dos hijos. “En principio la madre planteó viajar para Tanzania. Sencillo no es: la pandemia complica muchísimo todo”, aseguraron voceros de Cancillería a este medio.

Fuente: Infobae

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