Interés General

Cómo lograron Formosa y Catamarca no tener ningún caso de coronavirus

Sus autoridades sanitarias no lo ven como un éxito y eligen seguir con la guardia alta: “No es un éxito, sabemos que el virus puede llegar”, dicen.

Todos negativos. Entre los 361 testeos por PCR que se hicieron para detectar casos de coronavirus​ en Catamarca y Formosa desde que el virus respiratorio llegó al país ninguno resultó positivo: esas dos provincias son, hasta ahora, las únicas que permanecen con cero casos en sus territorios.

“Sabemos que el virus puede llegar, no es que podemos decir tajantemente que esto es un éxito porque puede haber algún positivo en cualquier momento. Catamarca está conectada con otras provincias en las que circula el coronavirus y, a la vez, llegan repatriados. Los centros y el equipo de salud se encuentran preparándose para ese momento, si ocurre, y tomando prevenciones para que no ocurra”, explica Claudia Palladino, doctora en Medicina y ministra de Salud de esa provincia.

Según sostiene la funcionaria, algunas medidas tempranas podrían haber impactado en que al día de hoy haya cero casos. “Aunque el verdadero efecto lo sabremos una vez que pase el tiempo y podamos hacer un estudio epidemiológico”, advierte. “Catamarca hizo aislar a los viajeros que venían de todos los países, no sólo de los que se consideraban de riesgo al principio del brote”, describe. Eso empezó el 14 de marzo y, por esa medida, ya se aisló a 1.800 personas. “De ese total, 1.200 ya terminaron su aislamiento”, cuenta la ministra.

Cuando una de las personas aisladas en Catamarca presentaba síntomas compatibles con la definición de caso sospechoso del Ministerio de Salud de la Nación, se hisopaba a esa persona. “Hicimos 140 testeos por PCR: todos resultaron negativos”, explica Palladino. “A la vez, prestamos atención a otros indicadores ante la posibilidad de que el virus circulara entre pacientes asintomáticos: comparamos la cantidad de fallecidos de marzo 2020 con la de marzo 2019, y también la de pacientes en terapia intensiva; no encontramos alzas que nos alertaran”, suma.

En la provincia de Catamarca viven unas 400.000 personas. Quienes -por haber estado varados en otro país o en otra zona de Argentina- vuelven a esa provincia deben cumplir con un aislamiento de 28 días. “Se dejó abierto sólo un ingreso a la ciudad, y en ese ingreso el personal de Salud y de Seguridad controla no sólo la temperatura sino el olfato. Cada día se llama a los pacientes que están aislados para controlar sus síntomas, y desde el 26 de marzo es obligatorio el barbijo social”, explica la ministra de Salud.

Hasta hace poco, un viejo hotel en la capital catamarqueña servía para reunir allí a alumnos que, en su último año de escuela primaria, viajaban a esa ciudad para celebrar ese fin de ciclo. En otoño, el espacio se usaba para reunir a adultos mayores de centros de jubilados de distintas localidades de la provincia: se hacían talleres recreativos y un control de salud. Ahora, ese espacio se prepara para atender allí a los casos de coronavirus que surjan en caso de que Catamarca rompa su cero.

En Formosa, la otra provincia que no registra ningún caso del virus y unos 3.500 de dengue, viven 640.000 personas. Desde el 15 de marzo que se le hace firmar una declaración jurada a quien entre a la provincia: desde otras jurisdicciones argentinas o desde Paraguay. Es que muchas personas que viajan al exterior vuelan desde el aeropuerto de Asunción, a 110 kilómetros de la capital provincial. A esas personas también se les toma la temperatura y se las hace cumplir 14 días de aislamiento obligatorio en alguno de los 11 centros de alojamiento preventivo que hay en la provincia.

“En los centros de aislamiento hay espacio para 380 personas. Vamos dosificando la cantidad de gente que puede entrar a la provincia para que eso no se desborde”, explica Jorge González, ministro de Gobierno de Formosa. A esas plazas se suman nuevas, que la provincia tiene previsto incorporar: son en edificios de sindicatos, fundaciones y universidades. “Entre los aislados, hubo que testear a 221 personas que cumplían con la definición de caso sospechoso. Todos dieron negativo”, suma el ministro. “También controlamos las cifras de cuadros respiratorios en comparación con los últimos cinco años: no ha habido modificaciones, aunque por ahora transitamos un otoño benévolo. El frío traerá mayor cantidad de casos de este tipo”, advierte González.

Quienes vuelven a Formosa para quedarse deben esperar a que la provincia les indique el momento de ingreso, y la hoja de ruta correspondiente. “A los transportistas en tránsito les marcamos una hoja de ruta en el territorio provincial y horarios para circular. Eso permite que haya corredores sanitarios seguros. A quienes distribuyen mercadería en la ciudad se los sigue a través de GPS, y también tienen un recorrido prefijado”, explica el ministro formoseño. Esas personas deben usar guantes y barbijo. Ante la pregunta de cuántas camas hay disponibles ante eventuales casos de coronavirus, el funcionario no da precisiones: “Los números definitivos los tendremos cuando se requieran tratamientos”.

En Formosa el uso del tapabocas es más flexible que en Catamarca: obligatorio en el transporte público y aconsejado en la calle. Ambas provincias dieron autorización a las obras privadas de construcción y en ambas hay deliveries de comida. Catamarca autorizó el funcionamiento de las peluquerías y Formosa no. Y en ninguno de los mayores conglomerados de esas ciudades están autorizadas las salidas para esparcimiento. Los ministros coinciden en explicar por qué: son ciudades en las que escasean los edificios de departamentos. Sus habitantes viven en casas con un poco de patio o de jardín. Eso, sostienen los ministros, sirve para exponerse al sol y para hacer algo de actividad física.

Fuente: Clarín

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