Opinión Política

Alberto: entre Dunkerque y Vietnam

Entre el 26 de mayo y el 4 de junio de 1940 transcurrió la batalla de Dunkerque. Fue una operación militar, durante la Segunda Guerra Mundial, que enfrentó a los Aliados y a la Alemania nazi. El hecho histórico consistió en la defensa de la población y la evacuación de las fuerzas británicas y aliadas de Europa continental.

Fue una evacuación exitosa en la que fue especial el papel de los «pequeños barcos de Dunkerque», de singular efectividad. Muchos de ellos eran embarcaciones civiles – pesqueros, yates y navíos comerciales – que contribuyeron con la fuerza naval. Estas pequeñas embarcaciones —guiadas por buques de guerra— ayudaron en la evacuación oficial.

Dado que eran capaces de acercarse mucho más a las aguas poco profundas de las playas, los «pequeños barcos» actuaron como transbordadores hacia las grandes embarcaciones, llevando soldados que hacían fila dentro del agua. El término «espíritu de Dunquerke» se refiere – hoy en día – a la solidaridad del pueblo británico en tiempos de adversidad.

Ochenta años después, Alberto Fernández ha hecho de la cuarentena su propio Dunkerque. Evacuó a toda la población argentina haciéndola consciente de los riesgos que se corrían si no se vivía un estricto confinamiento. Allí fue y allí va… Está demostrando más autoridad que autoritarismo. Incluso algunos fans tuvieron la errada audacia de igualarlo con Churchill.

A pesar del relativo éxito sanitario del aislamiento obligatorio, la situación se está pareciendo más a la guerra de Vietnam que la famosa evacuación inglesa. Una guerra que parecía no tener fin y duró cerca de veinte años.

En la guerra vietnamita, Estados Unidos perdía capital político y social con cada día que se extendía la contienda. Salvando las distancias y a modo de analogía, Alberto Fernández debe planificar una urgente y ordenada salida escalonada de la cuarentena. Cada día que corre se profundiza la crisis económica a una velocidad mayor que la de expansión del virus.

Es cierto que estamos presenciando la mayor debacle económica de la historia. Y aunque parezca contradictorio con todo lo realizado hasta ahora, hay que tomar una serie de medidas que progresivamente motoricen la economía. Por el volumen de la crisis de la que venimos y hacia la que vamos, las usinas productivas argentinas no pueden estar paradas por mucho tiempo.

No hay que cometer el error de denominar a la situación actual “economía de guerra”. Esa situación se identifica con un país que pone toda su economía al servicio de un conflicto bélico. La economía argentina en estos días está parada, con lo cual estamos hablando de una situación muy distinta.
Recuperarse de la situación actual va a ser largo y doloroso. La inteligencia del Gobierno estará en generar una estrategia de consenso que transforme el actual camino sinuoso en una recta, por más que la senda siga siendo un plano inclinado.

Por: Matías de Urraza

(Origen Consultora)

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