Curiosidades Interés General Política

La aventura de una familia argentina: viajaban por el mundo y quedaron varados en Nueva Zelanda

Son argentinos y viven en Barcelona. Al no poder regresar a su casa, decidieron trabajar en un campo a cambio de alojamiento y comida.

Son muchas las historias de argentinos varados en el mundo por el cierre de fronteras a raíz de la pandemia de coronavirus. Muchos de ellos pasan horas en hoteles o inclusive en aeropuertos a la espera de regresar a sus hogares. Pero Florencia, Facundo y sus dos hijos decidieron trabajar en una granja en Nueva Zelanda, hasta que fueron repatriados.

Florencia tiene 34 años y Facundo 38. Fue hace 14 años cuando ambos decidieron irse de Buenos Aires a recorrer el mundo. En ese entonces, los chicos, que vivían Castelar, en la zona Oeste de la provincia, fueron uno de los primeros en hacer la experiencia de working holiday visa en el país del kiwi.

Durante su viaje por el mundo trabajaron en diversidad de rubros: como personal de limpieza de habitaciones en hoteles o camareros, vacunando ovejas en una granja o recolectando frutas. Hasta que decidieron volver a la Argentina, pero al llegar al país entendieron que, a pesar de amar a sus amigos y familia, ya no pertenecían a su querida patria y decidieron irse a vivir a Barcelona.

“En los hoteles nos ofrecían quedarnos legalmente viviendo más tiempo, pero Flor quería volver para Argentina porque extrañaba la familia. Volvimos y ninguno de los dos nos hallamos. Seguimo amando a Argentina, pero nuestro estilo de vida no pegaba mucho y fue ahí que decidimos venir a Barcelona e instalarnos acá”, contó Facundo.

“La ciudad nos encantó y conseguimos trabajo relativamente rápido, siempre trabajaron en hoteles. Nos gustó la onda de la ciudad, el clima, la playa”, agregó.

Pasaron los años y tuvieron dos hijos. Para la familia, que viven casi todos en Barcelona, ése iba a ser el momento en que Florencia y Facundo se iban a detener, pero no fue así; convertirse en padres no les impidió seguir viajando. Optaron por alejarse un tiempo más breve de Barcelona, pero nunca pararon.

Se quedaron varados en Nueva Zelanda y pidieron trabajo en una granja para pasar la cuarentena

Sus hijos Tomy, de 7 años y Pau, de 4, siempre se adaptaron a todo y por eso decidieron planear un gran viaje. Primero esperaron que el más pequeño de la familia pudiera caminar bien para comenzar la aventura. Ahorraron, dejaron algunos gustos de lado, pero siempre con la meta fija. A pesar de las preocupaciones de sus familiares de viajar con los chicos.

En noviembre del año pasado empezaron el viaje. Arrancaron en Filipinas, saltaron a Indonesia, siguieron por Australia y el mundo se paró cuando pisaron Nueva Zelanda por la pandemia de coronavirus que fue creciendo tras sus pasos.

“Veníamos siguiendo el tema del virus de cerca desde que se empezó a complicar en Italia. Sabíamos que se iba a modificar el viaje y no sabíamos si íbamos a poder volver a casa. LLamamos a la embajada y nos recomendaron irnos inmediatamente pero los pasajes para los 4 costaban 30 mil euros, era imposible pagar tanto dinero”, aseguró Facundo.

“Pensándolo fríamente creímos conveniente quedarnos allá. Hace 14 años habíamos venido con una visa de trabajo y vacaciones y trabajamos un tiempo en una granja en Wellington con una familia hermosa. Hacía mucho que no teníamos contacto con ellos, pero decidimos tantear si había alguna posibilidad de que nos ayudaran”, manifestó Florencia.

La familia tiene varias casas en la granja y hospeda a gente que está de paso y en esta oportunidad no dudó un instante en alojar a Flor, Facu y a los niños, a quienes les venían siguiendo los pasos por redes sociales. Entonces llegaron a la granja en la que habían vacunado ovejas, trabajado en el huerto y aprendido las tareas de campo.

“El viaje lo disfrutamos un montón. Fue un tiempo súper valioso de pasar con los chicos y mostrarles el lugar donde habían trabajado sus padres. Todos los días es una aventura distinta dentro del campo. Vivimos con los dueños del campo, creemos que fue en el mejor lugar del mundo para pasar una cuarentena. Nos trataron como reyes”, dijo Facundo.

Estar en la granja y viajar visitar los diferentes lugares les dejó enseñanzas y aventuras que nunca olvidarán, sobre todo a Tomy y Pau. “Fue un tiempo de aprendizaje de ellos, notamos cómo crecieron, además de la relación del núcleo familiar. Ellos se adaptan a todo, si tienen que estar en Filipinas un mes durmiendo en el suelo bañándose con agua fría, lo hacen sin ningún problema, para ellos es una aventura y lo hacen super bien”, comentó el padre de la familia.

Hace seis días fueron repatriados a Barcelona y ahora se encuentra en su casa aislados y aunque por la pandemia de COVID-19 no pudieron terminar de hacer el recorrido que tenían planeado, Florencia y Facundo no ven esta crisis como algo negativo que los haga cambiar su estilo de vida. “Nosotros pensamos que esto va a pasar, con el coronavirus la gente va a terminar con un poco de temor de viajar pero se pasará rápido”, aseguraron.

Y siendo optimistas aseguraron que: “En realidad es un motivo más para viajar y que cada uno que haga lo que le apasiona, lo que le gusta, son situaciones que uno se debe plantear para darse cuenta que la vida es corta y este tipo de situaciones nos da más ganas de salir y hacer lo que nos gusta, que en nuestro caso es viajar”, manifestaron.

Podés seguir el recorrido de esta familia a través de su cuenta de Instagram @aroundtheplanet2020 .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *