Economía

Turismo. El 30% de los hoteles del país no abrió y la incógnita es cuántos lo harán

La habilitación del turismo nacional apenas fue un alivio para los hoteles. En una temporada atípica, entre 25% y 30% de los registrados en el país no abrieron.

La incógnita es cuántos de esos volverán. Entre los que cerraron definitivamente están el Sheraton, el Amerian y el Interplaza en la ciudad de Córdoba; el Salto Grande y el Mayim, en Entre Ríos; el Casa Real, en Salta. En Mendoza dejaron de operar algunos como el Río Diamante, el Hussu y el Andesol en San Rafael y el San Pedro y el Confluencia en la capital. En San Carlos de Bariloche tuvo el mismo destino el hotel Plaza.

Los establecimientos más grandes y de cadenas no abrieron o recién empezaron a hacerlo hace poco, como el Sheraton de Mendoza; en Iguazú sigue sin operar el Complejo Americano, Orquídeas, Cataratas e Iguazú Falls; el Gran Crucero cerró definitivamente. En la Ciudad de Buenos Aires, según datos de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra), el 90% de los hoteles no abrió.

La enumeración no es exhaustiva; se basa en los datos que manejan las asociaciones hoteleras locales. La situación es «absolutamente crítica», define Graciela Fresno, presidente de Fehgra. «El escenario es aun más pesimista que el peor de nuestros pronósticos», aporta. Según sus datos, en el aislamiento, el 90% de los establecimientos se endeudó «para mantener la empresa viva». De no contar con asistencia estatal calcula que el 95% «no podrá afrontar sus costos».

Santiago Lucenti, presidente de la Asociación Hotelera, Gastronómica y Afines de Puerto Iguazú, ratifica que hay «un número importante de los grandes» que no abrieron. «No existe la demanda internacional, que era casi la mitad de nuestros 1,5 millones de visitantes anuales; de 14 vuelos diarios que había, hay dos y con precios altos. Llegan básicamente misioneros o de provincias cercanas. La recuperación recién será en 2022», describe. Plantea que algunos de los hoteles más importantes analizan volver a cerrar después de Semana Santa.

«Desde enero no recibimos los ATP, que fue una herramienta vital para que no haya aun más destrucción de empleo. El Repro II alcanza a muy pocos empleados y con una suma significativamente menor. La situación se complica», afirma Fresno. Eduardo Kira, representante de los hoteleros de Salta, plantea que con los recursos del programa Pre Viaje -«que sólo benefició a los de zonas turísticas- se podrían haber mantenido los ATP para todos».

Estima que en Salta, la mitad de los 500 hoteles que hay no abrió (no significa que no lo vayan a hacer después). Advierte que el 95% de los casos son administrados por sus dueños, factor determinante para no cerrar. «Algunos analizan convertirse en apart o alquilar las habitaciones como vivienda», agrega.

Desde Jujuy, Cristian Boglione señala que los alojamientos de la Puna y la Quebrada de Humahuaca son los que más trabajan (la provincia fue la primera en habilitar el turismo local y después el de provincias vecinas); en San Salvador, los aislamientos preventivos obligatorios para quienes trabajan en minería «está salvando» a esas empresas.

Los empresarios coinciden en que, sin avances importantes en la vacunación, no repuntará la actividad. Fernando Barberá, titular de Aehga Mendoza, gestiona que se permita ingresar a chilenos con certificado de vacunación. «Hay mucha consulta respecto de cuándo se abrirá la frontera; con el actual tipo de cambio están desesperados por venir. Para nosotros sería muy bueno -dice-. Los hoteles de 4 y 5 estrellas están, en su mayoría, cerrados. Los de la capital son los que peor la están pasando; en el Valle de Uco y Alta Montaña han trabajado mejor». Estima que el 20% no abrió y, además, todos están habilitados, por protocolo, al 75% de ocupación.

Sobre 600 hoteles de Mar del Plata, 150 no abrieron en la temporada, apunta Jesús Osorno, de la Asociación Hotelera Gastronómica de esa ciudad. Califica de «horrible» esta etapa, con una ocupación promedio del 25% en enero y con tarifas «moderadas, que hacen imposible pagar nueve meses de inactividad». Desde Córdoba, Fernando Desbots enfatiza que «no hay temporada»; los hoteles trabajan entre 20% y 30% en el caso de los que abrieron. Los turistas eligieron cabañas y casas. Con el gremio calculan que hay más de cien que no abrieron. La situación se da especialmente en los más grandes.

Su par de Bariloche, Belén Bertone, indica que también en ese destino la preferencia fue por «espacios más protegidos para la burbuja familiar». Sostiene que los que alquilan son los primeros que dejaron la actividad, en cambio, los propietarios «resisten». Los más relacionados con el turismo estudiantil esperan para abrir.

Los datos de nivel de actividad muestran que un 25% del valor agregado de la economía depende, para su recuperación plena, de la eficacia de las políticas de salud y de una campaña exitosa de vacunación. Los sectores más afectados por el distanciamiento estaban cayendo todavía un 15,7% interanual en promedio ponderado a noviembre pasado, cuando el «resto» ya había entrado en terreno positivo, con 2,7% interanual. Los números se desprenden de un trabajo de los economistas del Ieral Guadalupe González y Jorge Vasconcelos; la hotelería está dentro de ese 25%.

Para los economistas, la situación justifica un «replanteo de las políticas para la industria del turismo con perfil exportador» en caso de que las vacunas sean exitosas y se retome cierta normalidad en los vuelos internacionales.

Fuente: La Nación.

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