Provincia

En medio de la tensión, Sergio Berni avanza con una purga histórica que superaría los 1.600 policías desafectados

El Gobierno provincial ya informó que echará a unos 470 efectivos de la Bonaerense. A los intendentes del Conurbano les adelantaron que la nómina de agentes despedidos y sumariados serán muchos más, multiplicando por tres a los despedidos por el ex ministro León Arslanian.

400 x 4. Esa es la cuenta que los intendentes del Conurbano aseguran que hay que hacer para calcular la verdadera cantidad de efectivos que el ministro Sergio Berni quiere echar de la Bonaerense. De consumarse, representaría la purga más grande que haya hecho un gobierno provincial de su propia fuerza policial: casi tres veces más de los 650 despidos en recordadas cuotas que realizó el ex ministro León Arslanian durante 2004. Es cierto que en esa época había menos de 50 mil efectivos y ahora suman casi 90 mil.

Hasta ahora, las superintendencias regionales enviaron a los jefes distritales una nómina con alrededor de 470 policías desafectados, la inmensa mayoría oficiales ayudantes (los más bajos del escalafón), aunque también hay subinspectores y subtenientes. No está aún claro si en la lista de 1.680 que armó Berni, hay también efectivos que serán sumariados. 

Casi todos «participaron activamente, instigaron o no evitaron» las sorpresivas protestas que integrantes de la fuerza realizaron en septiembre, con tensas manifestaciones (entre ellas en la puerta de la Quinta Presidencial de Olivos) y caravanas de patrulleros con sus sirenas prendidas en varios partidos del Gran Buenos Aires.

9/9/20. Protesta de la Policía Bonaerense en Quinta Olivos. Foto: Federico Imas - FTP CLARIN FIM_4.jpg Z Invitado

9/9/20. Protesta de la Policía Bonaerense en Quinta Olivos. Foto: Federico Imas – FTP CLARIN FIM_4.jpg Z Invitado

Varios de los Municipios de la zona Norte del Conurbano se llevaron la peor parte: en Vicente López cuentan a más de 50 policías echados, lo que representa entre 8 y 10 % de todos los efectivos que suma el Partido ente la Policía Local y el Comando de Patrullas. En San Isidro, el guadañazo alcanza a unos 25 agentes bonaerenses. Una cifra algo menor tiene Tigre y San Martín.

Policías protestan el 9 de septiembre de 2020 frente a la Quinta Presidencial de Olivos, en Buenos Aires (Argentina).

Policías protestan el 9 de septiembre de 2020 frente a la Quinta Presidencial de Olivos, en Buenos Aires (Argentina).

En Morón, San Fernando y Merlo son sólo un puñado los policías desafectados. No así en Lomas de Zamora, que llega a casi un centenar. Entre Avellaneda y Esteban Echeverría suman unos 60.

«Esto no tiene nada que ver con lo que hizo Arslanian, quien se metió con los peces pesados. Echó a muchos de los que hacía años manejaban la caja sucia de la Bonaerense. Hasta el día de hoy que tiene que andar con custodia porque se la tienen jurada. En cambio, Berni se metió con lo pibitos que recién habían egresado y que no llegan a fin de mes. Está podando la fuerza de abajo hacia arriba. Sin lugar a dudas hubo desmanes en las protestas del año pasado, pero tomar una decisión así, para tratar de desactivar una posible huelga, no creo que se una jugada muy inteligente», señala un jefe comunal peronista que, aunque no se note, siente un especial aprecio por el actual ministro de seguridad.

Otro intendente, también del PJ, que este miércoles al mediodía volvía de La Plata tras una reunión con el Gobernador Axel Kicillof, reconoció que al mandatario provincial se encariñó con el traje que le permite hacerse el desentendido de los ríspidos e muchas veces inabarcables problemas que la Seguridad y la actuación de la Bonaerense.

«En las reuniones, Berni siempre se muestra avasallante e interrumpe constantemente a Kicillof. Casi no lo deja hablar. Y el gobernador nunca lo para. Se deja pisar por su ministro porque está convencido de que el alto perfil y autonomía de Berni lo hace zafar de pagar el costo político de una inseguridad con delitos cada vez más violentos y una Policía que trabaja enojada, hasta con bronca te diría, por el tema del atraso salarial y ahora con esto de los despidos», describe.

Los que más conocen al ministro tildan de «disparate» la versión que relacionan las peleas que Berni suele tener con funcionarios del Gobierno Nacional a una supuesta intención de buscar que lo echen de su cargo.

«Berni ama estar donde está. Le encanta dar órdenes y manejar a la policía. Tiene esa vocación», señalan. Aunque reconocen que «obvio que le encantaría ser el jefe de la Seguridad a Nivel Nacional pero también sabe que eso es imposible con Alberto Fernández, más allá de su fanatismo con Cristina Kirchner, a quien le debe su autonomía como quizás ningún otro funcionario ostente».

Entre los jefes comunales creen que no hay vuelta atrás con este avance de Berni de echar policías para encolumnar a la fuerza ante los indicios de una nueva revuelta. «Kicillof casi no se refiere al tema con nosotros y el MInistro está convencido que presionando va a lograr sumisión. Pero esta es otra policía. Con otros valores sobre la columna de mando. En las últimas protestas fueron a la casa del Gobernador y en la puerta de la Quinta de Olivos había polis tocando el bombo con sus armas reglamentarias en la cintura«, advierten.

Fuente: Clarín

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